Caldera, la esperanza verde

Plantactiva

Algunos le certificaron cadáver tras su ‘down-grade’, de ministro a responsable de la futura macrofundación del PSOE. Nada más lejos de la realidad.

Caldera es un socialista de raza, un hombre de izquierdas comprometido con los valores del socialismo hasta la médula. Se declara a sí mismo librepensador y recientemente afirmó, en una entrevista en el semanario ‘El Siglo’, que seguiría al Presidente siempre que este no se apartara del ideario que compartieron cuando accedieron al poder. Cuentan que en los consejos de ministros era quien se rebelaba ante los guiños hacia las políticas conservadoras, y es conocida su poca afinidad con gente como Bono (el cesador de consejeras fumetas). Alguien así resultaba un ministro definitivamente incómodo.

Sin embargo, su nombramiento como responsable de la nueva fundación del partido (con el nombre provisional de ‘IDEAS’), le coloca en una inmejorable posición a la hora de influir en el diseño de las políticas del partido.

Esta será una legislatura menos convulsa y tensa que la anterior, y el Ejecutivo ya ha mostrado su disposición a abordar cuestiones que atañen a derechos individuales: eutanasia, aborto … En ninguno de esos casos existe un clamor popular que demande cambios, y tampoco parece importarle ahora al Gobierno la eventual reacción airada de la oposición, argumentos ambos utilizados tradicionalmente para posponer sine die el debate sobre los cambios legislativos en materia de drogas.

Desde Rosas Verdes confiamos en que Caldera consiga imponer su criterio a la sinrazón de las trasnochadas, caducas e ineficaces políticas actuales. Para lo que valga, ha de saber que no está solo dentro del partido.

Por cierto: Jesús no consume droga alguna, y es un consumado deportista. Como dice el sabio refranero: ‘Qué tendrán que ver los cojones para comer trigo’.