CARTA AL MINISTERIO DE ASUNTOS SOCIALES Y AL I.M.S-E.R.S.O

Plantactiva
Directora General del IMSERSO
Me dirijo a usted con el anhelo y el ansia de que puedan tener un viso de esperanza, mis actuales problemas.
Soy un residente del C.A.M.F de Ferrol (A Coruña), y mi nombre es: Juan Manuel Rodríguez Gantes. Ingresé en este centro en el año 1991, con 18 años y a causa de un accidente.
Pasado el shock emocional de los primeros tiempos, mi vida estaba orientada como la de cualquier joven de mi edad: salía con mis amigos, tenía pareja, estudiaba, escuchaba música, etc., por supuesto no podía hacer deporte, o ir a bailar, pero a mi manera estaba conforme con mi existencia y aceptaba mis limitaciones lo más dignamente posible.
Avanzaron los años y fueron surgiendo problemas médicos, por diversas complicaciones, y lo único que me aliviaba era fumar marihuana. Con gran decepción descubrí la enorme hipocresía social que existe sobre este tema; un gran muro invencible se erige ante mi asombro, teniendo en cuenta que en otras Comunidades Autónomas este tema está ya regularizado y legalizado.
De repente surgen ante mí todos los inconvenientes legales que existen en torno a este tema. Soy denunciado por cultivar plantas para autoconsumo y se arroja sobre mí todo el peso de la ley, con un expediente por faltas incluido.
Por lo que yo considero, nunca he tenido problemas destacables en este centro. Mantengo una buena relación tanto con los demás residentes como con los trabajadores, como con la propia dirección.
Puedo decir que me siento contento dentro de los límites de que dispongo,
y que considero este centro como mi propia casa, y en su momento me fue presentada como tal, cuando la realidad es variablemente distinta.

He utilizado los medios que yo he considerado que me podrían ayudar a solucionar mi problema, como son los medios de comunicación, porque creo que este, es un problema a nivel social, y solo a través de la “buena información” puede haber movimiento, renovación y apertura de las leyes.
Quiero recordar el caso de Ramón Sampedro, compañero nuestro de este centro; su lucha era bien distinta a la mía, porque yo señores quiero vivir; pero nuestros casos son similares por el peso social que conllevan, y ese muro insalvable del que antes hablaba.

Yo quiero vivir, y quiero vivir dignamente dentro de mis posibilidades. Y eso conlleva que me permitan elegir como quiero aliviar mis dolores y lo que yo siento que me hace menos daño.
No quiero ser protagonista de ningún circo mediático, ni necesito evadirme de mi situación, más bien todo lo contrario, acepto mi realidad, no me
queda otra señores.
Estaría muy agradecido de ser escuchado, de ser entendido, de ser contestado…
Reciba todos mis respetos, y para terminar con un poco de humor negro y haciendo alusión a una cita de Groucho Marx, en su epitafio de muerte: ” Disculpen que no me levante