Clubes de consumidores y cultivos colectivos. Normalización:1-Prohibición:0

Plantactiva

Normalizar el cannabis significa alcanzar una situación de normalidad en todos los ámbitos sociales, es decir, en cuanto a percepción social, educación, sanidad, comercio, medios de comunicación, normas, etc. Muchos de esos cambios hacia la normalidad se pueden lograr por medio de leyes, pero otros son cuestiones sociales muy amplias y complejas que afectan a sentimientos muy arraigados en la población y que no se arreglan a golpe de boletín oficial.
Martín Barriuso

Hace unos meses os contábamos el resultado de una sentencia sin precedentes, y nos congratulábamos por el triunfo de la razón.

Ahora se ha escrito el siguiente capítulo de esta batalla que, con coraje y sentido común (ambos muy necesarios) están librando las asociaciónes cannabicas hispanas, por la normalización del consumo por parte de adultos: la creación de más de una decena de clubes de consumidores por toda España, y el inicio de otros tantos cultivos colectivos.

Buen ejemplo de ello son la asociación bilbaína Pannagh y la viguesa Ave María; la primera con su Club de Catadores, y los gallegos con su segundo cultivo colectivo.

¿Y cómo funcionan?

En el caso del club, su creación se acoge a un fundamento claro: la ley permite el consumo por parte de adultos, siempre que se realice en ámbito privado y que la marihuana sea exclusivamente para el consumo personal. Así, el club lo único que favorece es un espacio común, donde los socios del mismo pueden degustar su propia yerba, siempre en ese circuito privado. Los requisitos para mantenerse en la más estricta legalidad, serían:

– Mayoría de edad de los/as participantes
– Declaración escrita de la condición de consumidor/a
– Circuito cerrado
– Sin ánimo de lucro
– Cultivo en lugar privado

Para una información detallada sobre las características, la historia y el marco legal de estos locales, aconsejo la lectura de del magnífico artículo del presidente de Pannagh y la FAC, Martín Barriuso: Propuesta de modelo legal para el cannabis en el estado español.

En cuanto a los cultivos colectivos, de nuevo se acogen al supuesto del cultivo para el auto-abastecimiento, tan legal como el consumo privado. Los cultivadores se hacen responsables -con todas las consecuencias- de una parte de la plantación, entre todos sufragan los costes de la misma y se reparten los cogollos una vez cosechados.

La inspiración de un posible marco legal que amparara estas acciones, nace tras la publicación por parte de la Junta de Andalucía del informe jurídico Muñóz y Soto.

De estas iniciativas no solo se benefician los consumidores habituales, sino también los enfermos que tiene que acudir al mercado negro para adquirir lo que para ellos es un remedio. De hecho, gran parte de los asociados a los clubes y cultivos, son pacientes con dolencias como esclerosis, fibromialgia, cancer … que pueden evitar la angustia -añadida a su situación personal- de tener que comprar la yerba en la calle. Y, como toda acción de auto-cultivo y auto-consumo, supone un nuevo roto al mercado negro y la mafia (esa que tan alegremente, algunos nos acusan de financiar)

Una vez más esta sociedad muestra su capacidad de auto-regulación, harta de la pasividad de la administración (si exceptuamos su celo sancionador) ante un hecho imparable: aquí se consume y se cultiva.

Si no nos abren la puerta, entraremos por la ventana.