Contra la marihuana terapéutica (como argumento para la normalización)

Plantactiva

a onblur=”try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}” href=”http://www.flickr.com/photos/sendys/”img style=”display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 374px;” src=”http://www.fac.cc/uploaded_images/1202300529_f-788212.jpg” border=”0″ alt=”Mural de Sendys. Visita su flickr” title=”Mural de Sendys. Visita su flickr” //ablockquotespan style=”font-style:italic;”«Lo malo a href=”http://meneame.net/story/cientificos-espanoles-descubren-como-marihuana-tiene-efectos”de estos descubrimientos/a es que les sirve a los que fuman solo por colocarse (destrozando por el camino su salud), para justificarse a si mismos el seguir metiendose. “si el cannabis no es malo” “si tiene muchos efectos beneficiosos”»/span/blockquoteNo es tan grave que un imbécil cualquiera repita lo que ha escuchado de labios de algún “experto” antidroga, como que estos “expertos” se empeñen en confundir reiteradamente al personal con estas infamias. Es comprensible, por otra parte, dado que si, por un momento, se dispusieran a refutar nuestros verdaderos argumentos en lugar de jugar permanentemente a la a href=”http://es.wikipedia.org/wiki/Argumentum_ad_logicam”falacia del hombre de paja/a, lo tendrían muy chungo.br /br /Aclarémoslo de una vez por todas: estamos por la legalización del cannabis para todos los usos, especialmente para el consumo lúdico, que es el más perseguido. De esta normalización plena se beneficiarán especialmente determinados enfermos, pero jamás vamos a utilizar su sufrimiento como pretexto, excusa, justificación o lo que sea para el consumo recreativo en mayores de edad, que no necesita de pretextos, excusas o justificaciones. Un artículo que (quitando el error del primer párrafo) suscribimos de punta a cabo, por si algún deficiente mental no entiende el castellano.br /br /span style=”font-weight:bold;”La marihuana terapéutica/spanbr /br /a onblur=”try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}” href=”http://blogs.putalocura.com/dildo/index.php/2008/01/14/conejos-y-mandanga/”img style=”display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 318px;” src=”http://www.fac.cc/uploaded_images/1093_sx_pic2web-712599.jpg” border=”0″ alt=”Nuestro concepto de la marihuana terapéutica” title=”Nuestro concepto de la marihuana terapéutica” //a«Leo que en Mallorca proliferan varias tiendas propiedad de los nostálgicos de la marihuana. No sé por qué escribo nostálgicos: las pequeñas manitas verdes del cannabis siguen despidiéndose desde las macetas de las ventanas sin acabar de irse nunca. Lo que me extraña son los argumentos que emplean sus abogados, sacando a la luz ocultas virtudes terapéuticas. Aseguran que la marihuana es un relajante mucho mejor que el valium y sin muchos de sus molestos efectos secundarios. Incluso hay estudios que la avalan como una de las pocas sustancias que ha demostrado cierta eficacia en la lucha contra la esclerosis múltiple.br /br /No lo pongo en duda, pero lo que me deja perplejo es el hecho de que nadie diga que simplemente le apetece fumarse un petardo porque sí, porque le gusta. Los placeres están muy mal vistos en esta porquería de mundo libre en que vivimos (libre de humos, añado yo). Así, conozco amigos que fuman mucho más aliviados desde que alguien dijo que el tabaco previene contra el Alzheimer y borrachos melancólicos que se echan la última copa al coleto con resignación, como quien traga una medicina para raspar el colesterol de las arterias. Desde hace unas décadas, se hace deporte no por placer sino por penitencia médica, para desatascar las venas y menear el corazón, e incluso hay tipos que se masturban científicamente, sólo por desatrancar la próstata.br /br /En este nuevo calvinismo de autoayuda cualquier cosa es susceptible de convertirse en cilicio: antes uno olía la piel de una señora como un trámite previo antes del catre, pero con la aromaterapia, la esnifa el sobaco y se cura un sarpullido. Antes uno iba a un concierto para gozar voluptuosamente de la música; ahora, gracias a la musicoterapia, una sinfonía se transforma simultáneamente en un masaje ultrasónico y una sesión de psiquiatría póstuma. Antes se comía, se bebía y se fornicaba para disfrutar; ahora para adelgazar y alcanzar esa utopía o contradicción existencial llamada «vida sana». Una cita romántica con concierto, cena y sesión amatoria, se ha convertido en psicoanálisis musical, régimen y gimnasia.br /br /La «vida sana» es una gilipollez porque vivir es, por definición, estar en la cuerda floja. Mi gran amigo, el cocinero Abraham García, advierte con sorna ante el esplendor lujurioso de alguno de sus platos: «Cuidado, que es rico en colesterol». Al nacer, no nos dan los pulmones, la próstata o el hígado para devolverlos intactos, como en la mili. Nada más triste que el hombre que no bebió ni fumó, y nunca fue más allá de echar unos cuantos polvos bendecidos con su señora para luego morir atropellado por un camión o tranquilamente, a los noventa, mostrando el pecho virgen de cicatrices y el rostro ecuménico, pueril y jubilado de un general chusquero que jamás entró en combate.»br /br /a href=”http://www.elmundo-eldia.com/2004/07/09/opinion/1089324000.html”DAVID TORRES: La marihuana terapéutica/adiv class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18596706-7758421136734216676?l=www.fac.cc’//div