Cuatro abusa de menores en prime-time

Plantactiva

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“Doblepensar. Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas”. George Orwell en 1984.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el tabaco el principal factor de riesgo de mortalidad en los países industrializados, por delante de la tensión arterial, el alcohol, el colesterol, el exceso de peso, el bajo consumo de frutas y verduras y la inactividad física. A la OMS no le constan riesgos sanitarios asociados al cannabis a nivel mundial y el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT) reconoce que “apenas existen datos sobre hasta qué punto los consumidores de cannabis en general desarrollan problemas relacionados con esta droga”. (Informe OMS y OEDT)

Sin embargo, el pasado viernes por la noche, durante el programa “Hermano Mayor“, el canal de televisión Cuatro presentó, en un obsceno espectáculo, un actor-médico afirmando rotundamente que la marihuana es más perjudicial para la salud que el tabaco. Esto se lo dice el actor-médico vestido con bata blanca a un menor sin formación (que no es consciente de la farsa), mirándole a los ojos, en el escenario de un despacho médico, con la presión de las cámaras y de un ganapán chulo de playa travestido de buen rollo, quien tras la fraudulenta visita médica acompaña al menor a un cementerio para hablarle de las consecuencias ficticias de consumir marihuana.

Cuatro ha usado y abusado de dicho menor en público en horario de máxima audiencia para emitir falsedades sobre marihuana a la opinión pública. Al chico le han mentido, se han entrometido en su intimidad, le han intentado atemorizar, se le ha responsabilizado (por consumir marihuana) de tener unos padres que no han sabido educarlo ni tratarlo desde pequeño y de tener una madre inestable, algo de lo que realmente es víctima.

Los responsables de Cuatro sabrán qué beneficio les reporta abusar de un menor para emitir a la opinión pública las falsedades que interesan a la corrupción institucional. Pero las ganancias de Cuatro por integrarse en el hampa institucional organizada y su negocio de manipular vidas ajenas no compensan a los ciudadanos de una sociedad de los riesgos a los que se les somete.

El ser humano tiene una imagen del mundo y de la sociedad. Actúa y reacciona en función de esa imagen. Cuanto más falsa sea, más peligrosas serán sus acciones y sus reacciones. Por ello, la necesidad del ciudadano de recibir información veraz. Por ello se reconoce en la Constitución Española este derecho y por ello, en una sociedad democrática, Cuatro debería rectificar la información fraudulenta el próximo programa, a la misma hora, y la administración debería investigar el uso que se ha realizado del joven, además de preocuparse por él. En una sociedad corrupta desde sus instituciones, el asunto no tendrá mayor relevancia.