De perros y collares

Plantactiva

doberman

Si hay algo que me produce hartazgo, es la manía de parangonar a PP y PSOE en esto de la política de drogas. Aquello tan manido de ‘los mismos perros, con distintos collares’.

No seré yo quien niegue la mayor: el Gobierno es el único con capacidad para impulsar cambios legislativos y, hasta la fecha, no ha habido otro cambio que el aumento exponencial de las sanciones, las detenciones y los juicios. Y, hoy, el gobierno es socialista.

Pero suponer que el partido en la oposición no va a apretarnos aún más las clavijas cuando llegue al poder, es de una candidez sonrojante.

Cuando a los socialistas se nos echa en cara la promulgación de la Ley de Seguridad Ciudadana 1/92 (’Ley Corcuera’), se tiende a olvidar que fueron estos mismos socialistas los que aplicaron años antes políticas no represivas; y que alcaldes socialistas como Tierno Galván, abogaban por la liberalización del consumo. Pero, sobre todo, se tienden a olvidar los intentos ulteriores del PP para, por ejemplo, convertir nuestro hábito en delito, crear la figura penal de ‘apología del consumo’, cerrar grow-shops y revistas del ramo, e ilegalizar asociaciones antiprohibicionistas … No invento nada: todo esto, punto por punto, está reflejado en el llamado ‘Informe Acebes’, que el ex-ministro de Interior de Aznar preparaba como doctrina. Y que no se aplicó, única y exclusivamente, porque perdieron las elecciones.

En este momento hay tres autonomías que realizan avances en la regulación del uso terapéutico del cannabis: Cataluña, Euskadi y Andalucía. Las tres, gobernadas por socialistas. Ni un solo gobierno autonómico del PP se ha movido un ápice en este sentido, por más que desde el Ministerio de Sanidad se recomendara estudiar la cuestión.

Muéstrenme un miembro del PP -uno solo- que abogue por la legalización o, siquiera, por políticas menos represivas, y hablaremos.

Hasta entonces, ojo con acariciar a este perro, que está entrenado para morder y su collar es una carlanca de puro fierro.