Decálogo de la FAD

Plantactiva

pviene de a href=”http://faccc.tumblr.com/post//ignacio-calder-n-proponer-el-consumo-cero-de-drogas”a href=”http://faccc.tumblr.com/post//ignacio-calder-n-proponer-el-consumo-cero-de-drogas”http://faccc.tumblr.com/post//ignacio-calder-n-proponer-el-consumo-cero-de-drogas/a/a/p

pDentro de esta propuesta general, la FAD sistematiza sus propuestas de futuro en el siguiente decálogo:/p

p1. Los consumos son un fenómeno cultural… que produce múltiples problemas y que puede ser un problema en sí mismo. La situación actual requiere una mirada multidimensional, una perspectiva de conjunto y una respuesta global. Es preciso reformular y reforzar el diálogo entre la administración estatal y las territoriales, así como entre las administraciones públicas y la sociedad civil para fomentar nuevas estrategias de comunicación y colaboración; buscar un modelo de respuesta solidario y generar una mutua comprensión y complicidad./p

p2. Sigue estando justificado un Plan Global de Actuaciones pero ya no es útil todo lo que, en su día, se montó. Hay que actualizarlo. El Plan Nacional sobre Drogas, creado en 1985 para enfrentar unos problemas y del que puede afirmarse su éxito en la consecución de sus objetivos, en estos momentos no es igualmente útil, sin que sea legítimo pensar que no es necesario un plan global de actuaciones en materia de drogas./p

p3. Los indicadores de problemas han cambiado. Hay que reformular el sistema de seguimiento y superar el enfoque sanitarista. Como hemos apuntado, el consumo de drogas y los problemas derivados son muldimensionales. Es decir, no afectan solamente al ámbito sanitario sino a muchos otros en los cuales no se está midiendo el impacto producido por los consumos de drogas. Por ejemplo, en el ámbito escolar, en violencia, etc./p

p4. Los consumos son también un fenómeno cultural, no sólo los entienden los expertos. Hay que contar con la perspectiva social; también con la de los usuarios. Debemos profundizar en la reflexión crítica sobre el fenómeno de los consumos, contando con la perspectiva de los consumidores./p

p5. La prevención debe contemplar como punto de partida el hecho de que muchos jóvenes van a consumir de forma experimental./p

p6. Considerar los problemas de drogas en el ámbito de los problemas normalizados, evitando consideraciones de excepcionalidad y estigmatización y actuando desde una preocupación razonable./p

p7. Las normas deben tener en cuenta la realidad. Hay que replantearse la función, la coherencia y la operatividad de leyes y regulaciones. Replantearse la función, el rol y las exigencias prácticas de la regulación legal y normativa./p

p8. Mantener distintos niveles en los objetivos asistenciales, incluso compatibilizándolos con la continuidad en el consumo. Es preciso replantear las fórmulas de tratamiento, haciendo éste compatible con ciertos niveles de consumo./p

p9. Replantear los modelos preventivos, incorporando nuevos componentes (análisis de la cultura consumista, capacidad crítica, ejercicio de los valores prosociales…) y adaptando el lenguaje y las formas de interlocución./p

p10. La integración de los recursos asistenciales en las redes generales no puede suponer una merma en la calidad y especialización de la atención./p