Dopaje y deporte

Plantactiva

Casi todos los años en el deporte profesional aparecen casos de dopaje por consumo de sustancias prohibidas.

Una breve referencia a los inicios de los controles antidoping.

A principios del siglo XX se pensó que era necesario controlar el uso de sustancias en el deporte. En 1928, la Federación Internacional de Atletismo fue el primer organismo que prohibió el uso de sustancias dopantes (concretamente de los estimulantes). Esta prohibición no fue efectiva, no había métodos para detectar el uso de dichas sustancias. En los Juegos Olímpicos de Roma, 1960, el ciclista danés Knud Jensen murió durante la competición y la autopsia reveló que había ingerido anfetaminas. También se supo que el uso de hormonas sintéticas, como la testosterona, estaban siendo utilizadas por un número cada vez mayor de deportistas, las autoridades deportivas decidieron introducir los controles de dopaje. Estos controles los instauró por primera vez el Comité Olímpico Internacional en los Juegos Olímpicos de Grenoble, invierno de 1966, mientras que la mayoría de las Federaciones Deportivas Internacionales introdujeron los controles de dopaje en la década de los ‘70. Sin embargo, estos controles no detectaban la presencia de esteroides anabolizantes que estaban siendo utilizados por bastantes atletas desde los años 60.

De Medicina XXI reproducimos un artículo que nos aclara algo más sobre el uso de sustancias dopantes en deportistas.

El dopaje en el deporte consiste en el consumo de sustancias prohibidas en el deporte. Estas sustancias están integradas en listas, en las que se encuentran clasificadas por su acción o efectos farmacológicos. Se consideran todas aquellas que pueden influir sobre el rendimiento deportivo de la persona que las utiliza, o en el resultado de la competición en la que ha participado o va a participar.

En la Conferencia mundial sobre el dopaje reunida en febrero de 1999 en la sede del COI (Comité Olímpico Internacional) en Lausana (Suiza), se dio como definición de dopaje:

“Utilización de un artífice (sustancia o método) potencialmente peligroso para la salud de los atletas y/o capaz de mejorar los resultados, o la presencia en el organismo del atleta de una sustancia o la prueba de la aplicación de un método que figura sobre una lista adjunta al Código Antidopaje del Movimiento Olímpico”.

Drogas de abuso en el deporte

Algunas drogas de abuso utilizadas a menudo en la sociedad actual, se encuentran incluidas como prohibidas en las listas de sustancias dopantes: anfetaminas, cocaína, narcóticos, cannabis y alcohol. La información que se tiene sobre estas sustancias utilizadas en el deporte, sólo puede obtenerse por los resultados realizados en los laboratorios acreditados internacionalmente por el Comité Olímpico Internacional u homologados oficialmente.

Las anfetaminas fueron consideradas prohibidas en las listas oficiales entre los años, 1964 y 1966 (Juegos Olímpicos de México de 1968). Los deportistas cuando utilizan estas sustancias buscan la estimulación del Sistema Nervioso Central, fundamentalmente en lo que se refiere a los efectos psicomotores. Pero la base de su prohibición está constituida por los efectos secundarios que produce: taquicardia, toxicomanía, disminución y supresión de la sensación de fatiga, trastornos psíquicos graves e incluso su uso puede provocar actitudes violentas. Las anfetaminas han sido las “sustancias clásicas” utilizadas en el deporte como dopaje.

La cocaína no fue incluida en las listas oficiales del Comité Olímpico Internacional, hasta 1980 (Juegos Olímpicos de Moscú). Los deportistas la utilizan buscando una mejor y más rápida percepción. Esta sustancia presenta numerosos efectos secundarios entre los que destacamos: complicaciones digestivas, pulmonares, cardiovasculares, neurológicas; toxicomanía, miocarditis aguda, muerte súbita, apnea (suspensión transitoria de la respiración)…En el deporte no es una de las drogas más frecuentemente detectadas en los laboratorios acreditados.

Los narcóticos prohibidos en el deporte desde 1966 son: opio, morfina, heroína, petidina y metadona. Son usados para obtener determinados efectos farmacológicos como la analgesia (suprimir la sensibilidad al dolor). Sus principales efectos indeseados son la hipoglucemia grave y los problemas de dependencia. A partir del año 1992 la utilización de estas sustancias por los deportistas empezó a disminuir notablemente.

El cannabis o marihuana, no aparece definitivamente en las listas de sustancias prohibidas hasta 1989, pero con la consideración de “sustancia parcialmente restringida”. Esta concepción quiere decir que el cannabis se considera prohibido en un determinado deporte (no está prohibido en todos), sólo cuando así lo considere la correspondiente Federación deportiva. Además, se establece un límite de positividad a partir de 15 nanogramos por mililitro de orina. La evolución del consumo de marihuana desde 1991 es totalmente ascendente.

El alcohol no se incluye definitivamente en las listas prohibidas hasta el año 1986, pero al igual que el cannabis está incluido con carácter restringido. Sólo se prohíbe en aquellos deportes en los que la correspondiente Federación responsable lo considere oportuno y siempre que la concentración de etanol en sangre sea superior a 0.5 gramos por litro. La tendencia en este caso es descendente, aunque la verdad es que son mínimas las muestras en las que se analiza el alcohol.

Sustancias dopantes

Las sustancias dopantes que en la actualidad constituyen posiblemente una de las amenazas más importantes sobre el juego limpio, sano y sin violencia, son los esteroides anabolizantes androgénicos y las hormonas peptídicas.

Los esteroides anabolizantes androgénicos, se incluyeron de forma definitiva en las listas prohibidas en 1980. Se utilizan básicamente por ser “drogas entrenadoras”, aumentan la intensidad y duración del entrenamiento y de esta forma incrementan el rendimiento al competir. Su uso está más extendido en aquellas modalidades deportivas donde se necesita potenciar la fuerza, la potencia y la resistencia muscular, aumentando la masa muscular. Sus principales efectos secundarios son: agresividad (puede alcanzar un alto grado de violencia), anímicos y tóxicos.

Desde 1986 hasta 1998 el 53% de las sustancias detectadas en los laboratorios acreditados por el COI (Comité Olímpico Internacional) han sido esteroides anabolizantes androgénicos.

Las hormonas peptídicas más utilizadas como sustancias dopantes son: HCG (gonadotropina coriónica humana), HGH (hormona del crecimiento humano), ACTH (hormona corticotropina) y EPO (eritropoyetina). Los efectos adversos derivados de la utilización de estas hormonas son realmente serios e incluso pueden catalogarse como potencialmente graves, especialmente si existe un abuso en la utilización de estas sustancias.

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