El control de los medios en Democracia

Plantactiva

Manipulación de los medios en democracia

El PNSD prevé  manipular la percepción de los ciudadanos, los medios desinforman y los ciudadanos son engañados ¿cómo es posible en  nuestra Democracia?

Con la llegada de un nuevo gobierno al poder, todos los negocios, incluidos los de las armas y los de las drogas, cambian de manos. “Los beneficios de los grandes negocios vienen a engrosar las vías de financiación del partido o se quedan en los bolsillos de los más destacados empresarios”. Así se pronuncian José Díaz Herrera y Ramón Tijeras en El Dinero del Poder, un libro imprescindible para conocer los entresijos del mismo. “El gobierno socialista, que ha comienzos de 1.982 hablaba de moralizar la vida política, y que nada más llegar al poder subió el coeficiente de los bancos, impuso un horario a los funcionarios, aprobó la ley del divorcio y redujo el horario laboral a 40 horas”, se ocupó del negocio de las drogas y de otros muchos.

La cruzada farmacrática fue el invento de un solo país que se exportó mediante una política de sobornos y amenazas,  explica Antonio Escohotado. “Una vez creado el problema, todos los gobiernos comprendieron las distintas rentas políticas y económicas que se derivaban de mantener la cruzada”. “Cuando el PSOE permanecía en la oposición, recuerda Escohotado, sus principales dirigentes (González, Guerra y Solana) no tuvieron reparos en admitir contactos positivos con el cáñamo”.

Txiqui Benegas, relatan los periodistas, navegaba en el yate de Abel Matutes, la persona más influyente de las Islas Baleares entonces (el cacique de Ibiza para unos, el emprendedor empresario para otros) y que en los años 70, siendo alcalde de Ibiza, se beneficiaba del blanqueo de dinero negro procedente del hachís a través de su propio banco (Banca Matutes), según varios informes policiales de la época que también reseñan la participación del resto de la banca. El diario El Independiente publicaba en 1.987 que el letrado del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) declaraba que “Txiqui Benegas y Abel Matutes eran socios y tenían un negocio conjunto en Ibiza de 6.000 millones de pesetas”. “La política hace extraños compañeros de cama”, había dicho años antes Manuel Fraga.

La TV y la FAD, media pool

Otro asunto del cual ocuparse era la prensa. Calvo Sotelo respondía Javier Godó en abril de 1.982:

“- La UCD no va ha autorizar la televisión privada.

– ¿Hay alguna razón especial?

– Sí que la hay. Me pedís que ponga un servicio público, como es la televisión  a disposición de la oligarquía financiera y eso no puede ser.”

La televisión es el mayor medio de persuasión de masas y los gobiernos del mundo o se aseguran su monopolio o seleccionan minuciosamente los titulares de cada canal en aquellos países donde funciona la televisión privada.

“El PSOE veía con recelo a la prensa, consideraba a sus empresarios como a sus enemigos naturales, y estaba en contra de autorizar las televisiones privadas”. “A comienzos de 1.984 y 1.985, la postura socialista comenzó a dar un giro de 180º”,  exponen los periodistas de El Dinero del Poder.

De 1985 es el primer Plan. En 1.986 se crea la Fundación de Ayuda contra la Drogradicción (FAD). Enrique Sarasola, íntimo de Felipe González, reúne un grupo de empresarios que aporta cada uno 20 millones de pesetas de su pecunio personal. Todos ellos hombres de negocios destacados por sus éxitos empresariales y no por su altruismo.  Todos los grupos empresariales dedicados a la información masiva, todos los que aspiraban a tener su propio canal de televisión privada estaban representados en la fundación. El único sector empresarial que acompaña a la prensa en la FAD es la banca. La FAD es una agrupación de medios con una posición dada, un lobby desinformativo, un media pool de corresponsalía de guerra, en que los periodistas se comprometen mediante documento firmado a beber de solamente de fuentes oficiales y a informar lo que dicten estas.

Creada la FAD y ganadas la elecciones de 1.986 se inician los primeros borradores del proyecto de ley que iba a regular la concesión de las televisiones privadas. El asunto de las drogas en prensa esta controlado. La prensa está involucrada. El proyecto de reforma del artículo 344 del Código Penal de 1.987, vigente desde 1.988, “exhibe un extraordinario endurecimiento en las condenas y reintroduce clausulas de incriminación abierta”, que fueron suprimidas en 1.983, recuerda el profesor Escohotado.

La libertad con que se expresó el antiprohibicionismo durante los 80 (como refiere Juan Carlos Usó, gracias a filósofos como Fernando Sabater y Antonio Escohotado y juristas como José L. Diez Ripollés), creada la FAD, estaba en condiciones de ser contrarrestada con propaganda dirigida y aislada paulatinamente. La prensa alternativa (o cualquier iniciativa personal dentro de la convencional) está en clara desventaja frente a la prensa de masas en bloque.

La inversión de la prensa en la prohibición le reporta asegurarse una cuota del mercado televisivo y publicidad a cambio de emitir propaganda desinformativa y omitir la corrupción. El gobierno tiene los usos para mentir masivamente, pagan los ciudadanos, cobran los medios, gestionan los bancos. La FAD es un negocio y una herramienta desinformativa creada con ese fin, bajo la apariencia, el camuflaje, de lo asistencial (nadie interesado en la salud ha invertido su dinero en la FAD).

Así, apenas se conocen casos de financiación de partidos políticos con tráfico de drogas, de blanqueo de ese dinero, de participación de miembros de cuerpos de seguridad del estado en el narcotráfico que financia actividades contrainsurgentes y que enriquece criminales, de una justicia que evita la ley,…

Si es por el gobierno español,  la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) puede estar tranquila y la CIA puede controlar parte importante de la cocaína colombiana, el opio afgano y la marihuana mexicana, “por razones según parece ligadas a hacer fluida la venta de armamento y pagar la factura mundial de contrainsurgencia” concreta Antonio Escohotado en el epilogo de su libro.

Si es por el resto de gobiernos la prohibición también goza de buena salud. Todos participan y la emplean, al menos, de distracción frente a comportamientos más lesivos para los intereses colectivos.

Bibliografía

José Díaz Herrera y Ramón Tijeras; El Dinero del Poder; Ed. Cambio 1; Madrid; 1.991.
Antonio Escohotado; Historia de las Drogas; Alianza Editorial; Madrid; 1.989
Juan Carlos Usó; El uso de Cánnabis en España: Un hábito cultural centenario; Revista Cáñamo nº 47.
Alejandro Pizarroso; La guerra de las mentiras; Eudema Actualidad; Madrid; 1.991

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