El modelo portugués

Plantactiva

He reservado para la reentrada post-vacacional un tema que creía de dominio público, y que precisamente este verano he podido comprobar de primera mano que -sorprendentemente- no lo es.

En el año 2001, Portugal despenalizó la tenencia y el consumo de TODO tipo de drogas, dentro de sus fronteras. Un hecho que la colocaba por debajo de Holanda en cuanto a acceso controlado a las sustancias, pero muy por encima en el modelo legal, dado que en los Países Bajos solo se puede consumir dentro de los coffee-shops. Portugal se revelaba así como el país europeo con la legislación más liberal en materia de drogas.

Lo importante, más allá de la medida en sí, es que fue tomada precisamente para testar el modelo despenalizador como solución al problema del narcotráfico y al incipiente auge del consumo de heroína (algo que está ocurriendo también en nuestro país), descriminalizando -con toda lógica- al usuario, y dedicando los recursos a la prevención, el tratamiento de las adicciones y, desde luego, la lucha contra el tráfico ilegal.

Estos son algunos de los impresionantes resultados de esta nueva política, después de ocho años. Recomiendo la lectura del fantástico informe publicado en Abril del CATO Institute, think tank liberal, del que derivan todos los datos:

– El consumo de drogas en general ha descendido del 14,1 % al 10,6% y del 27,6% a 21,6% en las franjas de edad de los 13-15 y 16-18 años.

– Ostenta la tasa más baja en prevalencia del consumo de marihuana (es decir, usuarios que fuman durante toda su vida): un 10% (en EEUU, por ejemplo, es del 36,7%)

– Se ha retrasado la edad de inicio en el consumo en todas las drogas.

– El porcentaje de consumidores de heroína se ha desplomado del 2,5% al 1,8%

– Han caído un 17% los contagios de VIH por vía intravenosa.

– Pese a haber menos usuarios y caer el consumo de opiáceos, las demandas de tratamiento por metadona han subido de 6.000 a 14.000.

– Ha descendido el número de condenas por tráfico, en un 30%

Y, atención, que no se paran ahí, y ya debaten sobre la legalización del cultivo.

Los que venimos demandando políticas similares para conseguir precisamente los objetivos fijados por los prohibicionistas (menor consumo problemático, retraso en la edad de inicio, menos problemas sanitarios …) tenemos en el modelo portugués un ejemplo incontestable de la idoneidad de nuestra propuesta: legalización, libertad e información. Porque funciona.

A ver si en Moncloa se escucha este fado.