Emos y satanismo

Plantactiva

O de cómo se puede alucinar por un tubo sin tomar nada:

«Siendo muy pequeño, toda su familia escuchaba rock clásico y comercial como es “Linkin Par”. Cuando cursaba su primer año de secundaria empezó a asistir con sus compañeros a diversos toques de grupos roqueros vestidos de negro, pero en ese momento sólo era moda.

Cuando entró a la universidad seguía en lo mismo, pero un día fue a una fiesta que marcó su vida. Un amigo lo llevó y allí descubrió que su primo era el líder de una secta. Éste lo invitó a pasar para que observara y si le gustaba, las puertas estaban abiertas. “Me sorprendió ver a las personas tomando sangre de un animal y con huesos humanos en las manos, tuve que hacerlo si me quería integrar al grupo, no podía decir que no”. Además, “tuve sexo con muchas personas, al principio me parecía algo raro, pero con el tiempo me pareció bueno, hasta el momento en que me pidieron que matara un animal y lo trajera como sacrificio. Lo hice, fue mi primera vez”.

El día de la reunión había una estrella de cinco picos, cada extremo tiene su significado, y el círculo que lo rodea es el espíritu que invocan. En la parte de arriba hay una cruz invertida como burla a Jesús. Pero ese día no sólo sacrificaron a un animal, sino que una jovencita que había abortado, llevó su feto de tres meses y lo ofreció en sacrificio. “En ese momento me dije: esto es de verdad”, destacó Pablo. “Me volteé, no pude salir, ya era difícil”, relató.
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Esta realidad la viven cientos de jóvenes que son parte de subculturas urbanas que hay en Panamá, como los góticos, vampiristas, satánicos y “emos”. Éstos últimos son una “tribu urbana” que se apodera de los jóvenes de 12 a 17 años y tienen presencia en las escuelas y universidades. Los “emos” (abreviatura de emotional, en inglés), cuentan con cultores en todo el mundo y cada día ganan nuevos adeptos en esta capital.»