Fracaso masivo

Plantactiva

La lectura, años después, de las conclusiones y recomendaciones de la Sesión Especial sobre drogas de la Asamblea General de la ONU de 1998, viene a ratificar una realidad incontestable: las políticas anti-droga han fracasado. Y llevan fracasando no ya desde la citada convención, sino desde las Guerras del Opio, ensayo general de cómo Occidente pensaba abordar la cuestión de las drogas en el futuro. Han fracasado en todas sus espectativas, en todos los hitos fijados. Una y otra vez, a lo largo de la historia.

Porque se pretendía la erradicación total de las drogas (lean con atención la entrevista) y jamás se produjo tánta como ahora; porque se postulaba una reducción del consumo, y cada vez se consume más; porque se buscaba dificultar la oferta, y nunca fue tan sencillo conseguir droga; porque pretendían proteger a la población, y su absurda contienda se ha llevado por delante, solo en México, a más de 6000 personas en 2008. Jamás las mafias fueron tan fuertes, porque jamás tuvieron una fuente de ingresos semejante (el nacotráfico mueve 300.000 millones de dólares anuales); aumento del SIDA, de la población reclusa, de la marginalidad … ¿Saben la única cifra que ha bajado despues de diez años? El precio de las drogas en la calle.

Todo, todo ha resultado un inmenso fracaso, un tremendo error.

Ahora, tras la celebración de la reunión ministerial de los miembros de la ONU, el pasado jueves en Viena, parece que las nuevas estrategias van más encaminadas a la protección del adicto y las políticas preventivas, y pese a a seguir postulando la reducción del consumo y la producción, los discursos han abandonando el tono triunfalista de antaño. Porque ya no hay quien se trague otro plazo imposible, otra mentira más. Se siguen equivocando, pero al menos saben -si, claro que lo saben- que su ‘guerra’ está perdida y que la represión no es el camino. Como refleja el documento elaborado por la Unión Europea, y presentado en la reunión. Y como denunciaron las más de 300 ong’s reunidas esos días en la capital austríaca.

Ya solo es cuestión de tiempo. Desmontar la estructura narco-burocrática mundial será lento y costoso, pero todo llegará: la razón se impondrá, y algún día se verá la legalización y la despenalización como la única manera de parar esta sinrazón.