Good times bad times!!?

Plantactiva

Hace ya años no eramos tantos los cultivadores ni tan siquiera los consumidores de cannabis y sus derivados. Era ilegal igual, incluso más ilegal que hoy en día pero al ser tan pocos los que lo hacían y de una manera tan discreta que ni siquiera las fuerzas de seguridad lo perseguían con tanto afán, tampoco existía la ley Corcuera. Lo que si que no había era ni información sobre el cultivo mucho menos el de interior ni el hidroponico, el cultivador de aquellas plantaba de guerrilla, en la huerta o en el balcón. No sabíamos ni siquiera que las plantas daban cogollos ya que se plantaban sativas africanas que traía la gente embarcada y que nunca llegaban a florecer, las recogiamos cuando se nos hacian demasiado grandes. Lo que se vendía en la calle solía ser hoja picada tanto de macho como de hembra en los mejores casos había alguna traza de cogollo y normalmente llenos de semillas. No había revistas, ni libros como los que hay ahora y mucho menos blogs, foros y webs con información del tema. Mucho menos growshops donde encontrar todo lo necesario para el cultivo en una misma tienda, tenias que saber donde conseguir lamparas, sistemas de riego, temporizadores o extractores en diferentes comercios. Esta es una posibilidad que hoy en día sigue estando vigente porque si sabes donde encontrar y eres algo apañad@ te puedes ahorra mucha pasta por ejemplo comprando los componentes de las lamparas por separado y montándolas tu. Los Grow te cobran la comodidad de tenerlo todo en un mismo local y productos específicos para el cultivo de cannabis pero los hay para otras plantas que sirven igual de bien. Tampoco había Asociaciones cannabicas ni marchas de la mariguana, ferias o copas del cannabis y teníamos que ir a Amsterdam a comprar las semillas, los libros (en ingles) y la parafernalia o encargárselas a algún colega que fuera de vacaciones a Holanda.
De repente la gran explosión, revistas, libros y sitios web por doquier. Muchisima información, documentales en la televisión se habla y se ve la mariguana por todas partes. Esta bien que se halla integrado en nuestra sociedad y que a nivel popular este normalizada, sólo falta que se den por aludidas las autoridades. Lo malo es que demasiada gente conoce la planta y sabe que mucha gente cultiva por lo cual se dedican a buscar indicios de donde puede haber un jardín de marihuana para robarle el fruto de su trabajo a los cultivadores. Es gente que no le gusta esforzarse y se dedica a controlar esperando el momento de hacer su fechoría y en muchos casos cortan plantas que no están maduras o no lo están completamente. Hace algunos años podía robarte una planta algún conocido o vecino listillo, como no se cultivaba tanto y no había tanta gente que supiera distinguir la marihuana del resto de la maleza no era tan jodida la cosa y eran raros los casos de robos en cultivos.
Pero desde hace algunos años con el conocimiento de la planta ilustrada en miles de sitios y con el aumento de gente que cultiva los ladrones también han ido creciendo y se pasean por los montes y las huertas a la busca ya que saben que hay muchas posibilidades de tropezarse con algo. Pero esos ladrones no son tan preocupantes. Esos sólo te robaban la cosecha y te dejaban sin plantas pero lo hacian al despiste sin ejercer violencia. Ahora hay algunos que matan perros y gasean personas, van armados y no se detienen ante nada para conseguir su botín. Son sistematicos y estudian a la victima, sus horarios donde y con quien se mueve y buscan indicios de que puedas estar cultivando en tu casa. Estos son peligrosos no como los de antes, alguna gente incluso ya ha denunciado el robo de sus plantas y en algunos foros he leído historias espeluznantes de robo de plantas a mano armada. Hoy en día que mientras seas discreto y no te denuncie un vecino capullo no te tienes que preocupar por la policía, que estamos rozando la normalización aparecen estos individuos como la peor plaga que existe hoy para el cannabicultor. Tendremos que contratar guardias de seguridad para que vigilen nuestros cultivos. Menuda ironía.