Lo rentable de la legalidad

Plantactiva

Los laboratorios catalanes Admirall acaban de pegar un subidón en bolsa, en medio de la locura bajista de la crisis.

¿Saben por la venta de qué producto? Del Sativex, desarrollado por la farmacéutica GW, del que tiene los derechos comerciales para su distribución mundial (salvo en el Reino Unido). Y eso que aún se encuentra en la Fase III (previa a la comercialización).

El Sativex es un derivado farmacológico del cannabis, y la única forma legal de consumo de su principio activo. Pero es, en esencia, THC y excipientes. Se administra en forma de pulverizador aplicado en la mucosa bucal, y fue el primer fármaco derivado del cannabis en ser autorizado después de obtener su aprobación en Canadá en 2005 como ayuda al tratamiento del dolor neuropático en pacientes con esclerosis múltiple. Aquí en España solo se autorizó su uso en farmacias hospitalarias, de seis centros de salud catalanes.

En cuanto a los efectos beneficiosos sobre los pacientes, las diferencias entre la administración del compuesto derivado y forma vegetal original, son despreciables. Pero, mientras el primero está controlado por la poderosa industria farmacéutica, la planta es ilegal.

Vamos, que ya tenemos a otra empresa forrándose (literalmente) por envasar -y, ojo, revender a los enfermos- lo que uno lleva cultivando en su huerto desde hace 20 años.

Manda cojones.