Luces y sombras en torno al hachis

Plantactiva

Pincha para ver la imagen más grandeUn estupendo y ponderado artículo encontrado a través de las estadísticas de esta web y perteneciente a la revista Wakan. Y no es que uno esté totalmente de acuerdo con su autor (para una relación más exhaustiva de los efectos buscados, neutros y adversos de esta droga es recomendable la ficha de Erowid), pero el tono general es más que adecuado. Ponemos la primera mitad. El resto habréis de leerlo en la fuente

«Primero las sombras.
Unas son falsas, otras desconocidas.

Entre las falsas, la insistencia en agrupar al cannabis en el mismo saco de otras sustancias con las que nada tiene que ver. Esto es peligroso porque si alguien sin experiencia fuma petas, al ver que el efecto y consecuencias no tienen la gravedad de la que han oído hablar, creerá que también es falsa la alarma sobre todas las demás sustancias. Algunas tan destructivas como la coca, o el alcohol, o la heroína.

Y la advertencia reiterativa de que los petas son el primer paso en el consumir otras cosas letales. Es hablar a medias, desvirtuando la realidad. Porque eso sólo dependerá de la persona. No todos los que beben de vez en cuando se convierten en alcohólicos y desde luego no todos los fumadores de hachís se convierten en adictos a la heroína.

Es decir ese riesgo no reside en la propia sustancia, sino en los motivos psicológicos del consumidor que le puede llevar a seguir su búsqueda en otros terrenos, dependiendo de lo que busca con ello y su mayor o menor consciencia.

Pincha para ver la imagen más grandeOtra sombra muy importante es la manera de tomarlo. Por desgracia en occidente está generalizada una manera lúdica y banalizada, que suele acabar en rutina. Y las rutinas, (de por sí con un marcado potencial de impedir la vida y la lucidez), son opuestas al efecto especial de una sustancia que altera el nivel de conciencia, que puede ser usada por tanto de una forma espiritual, como todo viaje interior.

Tampoco está recomendada si se necesita gran concentración y reflejos, ya que sus efectos distorsionan la percepción. Y desde luego también es opuesta al ejercicio físico (en fin, abstenerse si se quiere estudiar, correr, conducir…)

Y la gran sombra consecuencia de su ilegalidad: lo que puede llegar a venderse como hachís está tan adulterado que no es recomendable comprar a desconocidos.

Dos efectos ambivalentes y variables:

Su efecto de mareo, como pasa con el alcohol, puede ser agradable o desagradable. Depende de la cantidad y la pureza. Aunque a veces no aparece mareo sino como una sensación que lo amortigua todo.

Y que suele dar hambre, por lo que viene bien si se trata de abrir el apetito pero no si se quiere adelgazar.»

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Luces y sombras en torno al hachís, por David Morán