Marihuana cada vez más popular entre los ancianos de EEUU

Plantactiva

Florence Siegel, de 88 años, sabe como relajarse: un vaso de vino,
una copia del diario The New York Times –si es que consigue
arrancársela a su esposo–, música clásica –preferiblemente Bach– y,
todas las noches, una pipa de marihuana
.

 

El uso de la droga ilícita más popular de los Estados Unidos es cada
vez más frecuente entre los ancianos de hoy, que fueron los grandes
protagonistas de la “vida loca” de las décadas de 1960 y 1970.

 

El porcentaje de personas mayores de 50 años que admite usar
marihuana subió del 1,9% en el 2002 al 2,9% en el 2008
, según estudios
de la Administración de Abusos de Sustancias y Servicios de Salud
Mental (Substance Abuse and Mental Health Services Administration).

 

El incremento fue particularmente notable entre las personas de 55 a 59 años: se triplicó, del 1,6% en el 2002 al 5,1%.

 

Muchos estudiosos pronostican que esos porcentajes seguirán
aumentando a medida que envejece la generación de los “baby boomers” de
postguerra, que abarca a los nacidos entre 1945 y 1964. Muchos miembros
de esa generación nunca tuvieron nada contra la droga e incluso la
consumieron años atrás.

 

Algunos la siguieron usando, mientras que otros la dejaron de lado y
ahora vuelven a consumirla por placer o para combatir los dolores
asociados con la edad.

 

Siegel usa un bastón y tiene artritis en las piernas y la espalda.
Dice que la marihuana la ayuda a dormir mucho más que cualquier
pastilla. Y no entiende por qué todos los ancianos no se fuman un
“joint”.

 

“No saben lo que se pierden: es divertido y alivia los dolores”, afirmó.

Quienes proponen la legalización de la marihuana creen que la
popularidad de la hierba entre los ancianos podría ser un elemento
importante con miras a su aceptación.

 

“Durante mucho tiempo, los principales enemigos de la legalización
fueron ancianos que no sabían mucho acerca de la marihuana, pensaban
que causaba tragedias y la consideraban muy peligrosa”, expresó Keith
Stroup, abogado fundador de NORML, una organización que promueve la
aceptación de la marihuana.

 

“Ahora muchos de ellos admiten que no es un tema delicado, que no debería ser un delito, y nos apoyan”, añadió.

Todas las noches, Stroup, quien tiene 66 años, se sienta a ver el
noticiero de la noche, se toma un vino y se fuma un “joint”. Dice que
consume la droga desde su época de universitario.

 

Numerosos ancianos afirman que se han reencontrado con la droga luego de estar muchos años alejados de ella.

 

“Los chicos son grandes, terminaron sus estudios, y uno tiene tiempo
libre, que es cuando más se disfruta un cigarrillo de marihuana”,
manifestó Stroup. “La comida sabe mejor, la música suena mejor y las
relaciones sexuales son más satisfactorias”.

 

La droga alivia muchos males de la edad: dolores, glaucoma,
problemas con la vista y tantos otros. En 14 estados es legal consumir
marihuana con fines médicos, pero en el resto del país la droga no está
permitida.

 

Perry Parks, de 67 años, piloto de combate retirado de Carolina del
Norte, dice que sufría dolores horribles causados por la artritis y
problemas en la columna. Probó todo tipo de medicinas, sin éxito. Hace
unos dos años ensayó la marihuana y no pudo creer cuánto lo aliviaba.

 

“Me di cuenta de que podía arreglármelas sin narcóticos. Ya casi no siento dolores”, expresó.

La marihuana, no obstante, puede causar mareos y caídas entre los
ancianos, aumenta las posibilidades de problemas cardíacos y puede
causar trastornos cognitivos, según William Dale, director del
departamento de geriátrica y medicina paliativa del Centro Médico de la
Universidad de Chicago.

 

El doctor Dale recomienda cautela.

 

“Hay mejores formas de conseguir los mismos resultados”, aseguró.