Muchos enfermos viven mejor con la marihuana

Plantactiva

Extracto «El nuevo Diario» 04/08; Javier Lafuente

Habían pasado pocas horas desde su primera sesión de quimioterapia. Los dolores de Tatiana Enríquez, médico cubana de 39 años, eran insoportables. Su hematólogo, un hombre mayor, le sugirió: “fúmate un peta de maría”. Ella se lo tomó a broma, como una forma de suavizar la situación. No es que entre ellos hubiese una confianza afianzada por los años; se habían conocido cuando a ella le diagnosticaron un cáncer linfático unos meses antes. Tras la segunda sesión de quimio, los vómitos y las náuseas no cesaban. El médico insistió en su idea. No podía hacer nada más. “Él lo vio claro, lo que pasa, es que no podía recetármelo”.

Durante las diez sesiones restantes, antes y después de cada una de ellas, Tatiana decidió consumir marihuana. “Era un momento de mi vida que había que pasar o moría, así que lo hice de la forma con la que menos iba a sufrir”, cuenta ahora, cuatro años después, con el cáncer prácticamente superado. Tatiana se siente además una agraciada. El equipo médico que la trataba, en un hospital público de Madrid, cuyo nombre prefiere obviar por posibles consecuencias, le permitía fumar la marihuana en las instalaciones. “Tú tráetela aquí, y si alguien te dice algo, que vengan a mí, que yo te he autorizado”, recuerda que le dijo su hematólogo. Desde entonces, el despacho de la sicóloga, que también estaba al tanto, fue el recoveco donde trataba de superar la quimioterapia.
Aunque hay constancia de que se empleaba para tratar el reuma y la gripe allá por el 2,700 antes de Cristo, no es hasta el siglo XIX cuando el cannabis se convierte en uno de los preparados a los que la medicina recurre como anticonvulsivo, analgésico o antiemético. La aparición de fármacos sintéticos y la presión social y política, siempre por su carácter recreativo, consiguieron aislarlo desde principios del pasado siglo. Nada que no haya ocurrido en otros casos. Cualquier sustancia que ahora es ilegal –heroína, éxtasis, etc.– se pensó, en un primer momento, como medicamento.

En España un plan piloto no ha sido un estudio de eficacia, sino de observación, enfocado a un grupo de 200 pacientes con esclerosis múltiple, anorexia producida por el VIH, o con náuseas y vómitos como consecuencia de la quimioterapia, entre otros síntomas. “Son personas con un estado de salud bastante precario, que habían recurrido a casi todos los tratamientos posibles y ninguno de ellos había surgido efecto”, explica la doctora Marta Durán, jefa de Farmacología del Hospital Vall d’Hebron, uno de los centros que ha participado en este novedoso proyecto. A falta de los datos definitivos, que se conocerán en breve, y que ninguno de sus impulsores –Departament de Salut de la Generalitat, Instituto de Farmacología, o los propios hospitales– ha querido adelantar, sólo se tiene constancia del informe preliminar, publicado el pasado año. El 65% de los enfermos reconoce haber experimentado algún beneficio, un 10% no ha sentido mejora alguna, y un 25% tuvo que abandonar el tratamiento. Las partes implicadas sólo confirman que se mantiene esta tendencia y que los datos finales son “bastante esperanzadores”.

“Se ha abierto la puerta a pacientes que no tenían ningún tipo de esperanza. Y eso es que vamos por el buen camino”, explica la doctora Durán, siempre cauta en su razonamiento: “Los resultados no son espectaculares, se ha de ser bastante prudente, pero no hay duda de que pueden ayudar. Hay que ver el perfil, la dolencia, el tipo de paciente, pero siempre que se pueda ayudar, vale la pena”.

El Sativex, único extracto autorizado
En este plan piloto, el medicamento utilizado ha sido Sativex, el único extracto del cannabis que se comercializa como fármaco. Desarrollado por GW Pharmaceutical, se ha importado de Canadá, donde su uso está aprobado para el alivio del dolor neuropático con esclerosis múltiple. En España sólo se puede recurrir a él si el paciente está incluido en un programa de medicación extranjera o de uso compasivo. Sativex se utiliza como spray. El nebulizador se aplica cuatro veces al día debajo de la lengua. Cada pulsación del spray administra una dosis fija de 2.7 mg de tetrahidrocannabinol (THC) y 2.5 mg de cannabidiol (CBD), los principales cannabinoides exógenos activos.

Para los médicos, conocer la composición del medicamento de antemano es primordial, puesto que no supone lo mismo consumir la planta, que tiene tal variabilidad de proporciones, que en muchos casos puede suponer un riesgo al paciente. De ahí que, además, rehúsen bastante de la vía fumada y recomienden más la oral o sublingual, como es el caso del Sativex. “Fumar puede dañar mucho más el cuerpo, y además las concentraciones de THC y CBD pueden variar demasiado. En el primer caso, lo mismo consumes un 0.5% que un 20%”, advierte Raphael Mechoulan, Director de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Hebrea de Jerusalén. En Israel, comenta el investigador, el uso del cannabis está autorizado para pacientes con enfermedad de Crohn, en algunas enfermedades neurológicas y para abrir el apetito a ciertos pacientes.

Pocos dudan de que Sativex ha marcado un antes y un después, pero tanto médicos como asociaciones cannábicas reclaman que se siga investigando y ensayando con otro porcentaje de dosis más allá del 50% THC, 50% CBD. Si los cannabinoides son buenos, hay que aprovecharlos. Esa parece ser la máxima a partir de la cual quieren trabajar muchos médicos e investigadores. ¿Tienen la misma efectividad que un fármaco convencional? Rafael Borrás, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, es bastante claro al respecto: “Hasta ahora, los fármacos del cannabis sobre los que se anda investigando son de segunda y tercera línea; mejoran la sintomatología del paciente, pero no son una cura. Así que hay dos opciones, cerrar los ojos y argumentar que como se trata de una sustancia ilegal, no hay nada que hacer, o seguir trabajando para ayudar a algunos enfermos”.

Esta última premisa, y el conocimiento de que cada vez más gente consumía marihuana con fines medicinales, hizo que Borrás y sus colegas farmacéuticos elaborasen el prospecto del cannabis, un documento informativo, de ayuda, que cualquiera puede obtener en internet.

He estado investigando sobre este beneficio que tiene la marihuana ya que mi madre padece de cáncer avanzado grado 3 y muy pronto iniciara su quimioterapia, si alguien sabe más sobre la verdadera eficacia, colabore por favor.