Niño, deja ya de joder con la legalización

Plantactiva

Barbapapá«¿Qué pasará con la prohibición del cannabis?

Con la prohibición del cannabis sucederá lo mismo que pasó con la Ley Seca que se eliminó unos años después de 1929. Se legalizará la marihuana para que la gente desconecte, no sea agresiva, esté tranquila y relajada.

Es muy fuerte esto que le voy a decir, pero será desde el punto de vista de “mire usted no es necesario, aquí tiene un trozo de pan y unos cogollitos de marihuana, estése tranquilo”. Esto es nuevo, esto en la historia no ha pasado nunca.»

Niño Becerra: la marihuana se legalizará en el 2012-2013

Ya es la segunda vez en poco tiempo que nos encontramos con unas declaraciones de Santiago Niño Becerra sobre la inminente legalización de la marihuana, suceso que, según este economista con ínfulas de futurólogo, ocurrirá en 2012 ó 2013. Dado que el señor Niño se equivocó en su supuesto pronóstico de la crisis económica (tanto en la fecha, que fue en 2008 y no en 2010, como en su alcance, que iba a ser más grave que el Crash del 29 y no llegó a serlo), es posible que esta predicción se cumpla también dos, o cuatro, o seis años más tarde de lo previsto. Nosotros no albergamos ninguna duda sobre su cumplimiento, pero preferimos ser cautelosos a la hora de poner fechas, a pesar de que, por fuerza, estamos bastante más informados que el amigo Becerra sobre los avances hacia la legalización (avances sobre los que nuestra prensa guarda un silencio tan completo como sospechoso, a diferencia de la atención que recibe Niño Becerra).

Y es que Santi, además de sus veleidades de pitoniso, parece abonado a la idiotez de que los gobiernos piensan en la legalización del cannabis como una fabulosa herramienta para el control social de la población, al estilo del Soma huxleyano. Esta teoría goza de gran predicamento, especialmente entre algunos sectores de la izquierda más rematadamente subnormal, pero nadie ha sido capaz de explicar por qué, si el cannabis es un apaciguador de conflictos tan infalible, no fue legalizado hace treinta o cuarenta años o, aún más, por qué fue prohibido en primer lugar. Y tampoco tiene explicación que el Poder y sus turiferarios de la prensa, en lugar de incluir el cannabis en el catálogo de cosas-que-debemos-hacer (practicar deporte, apoyar a nuestro equipo de fútbol, comprar como si no hubiera mañana, someternos a operaciones de cirugía estética para no ser tan feos como Becerra, confiar en la honradez de nuestra rapaz clase política y en la sabiduría de los economistas, etc.) lo hayan asignado al departamento de los flagelos-que-debemos-evitar y dediquen enormes recursos a disuadirnos de su consumo.

Desde aquí, animamos a XL Semanal, revista adicta a presentar las drogas ilegales como algo inseparable de la infancia y a convertir frases sueltas y un poco idiotas en titulares de impacto, a que informe de verdad sobre el vendaval legalizador que se está produciendo en EE UU; y al señor Niño Becerra a que no se meta en camisa de once varas, que sobre la economía ya recaen demasiadas sospechas en cuanto a su pretendido carácter científico como para que los miembros del gremio entren en terrenos que no son de su competencia.