Que dice la “Ley” sobre la marihuana,( Legal o Ilegal?)

Plantactiva

1.- SOBRE LA LEGALIDAD.

El cultivo de cualquier género de la planta de la cannabis es perfectamente legal, las plantas no son sustancia estupefaciente y no figuran en ninguna Lista Internacional. Cualquier persona puede cultivar las plantas que desee, sin límite de número y sin incurrir en ningún tipo de responsabilidad, ni penal ni administrativa.

La planta de la cannabis no es una planta prohibida, en ninguna de sus variedades. Toda planta del género cannabis está sujeta al Régimen de Fiscalización (vigilancia) establecido en la Convención única de 1961 sobre Estupefacientes (con enmiendas posteriores, RCL 19812643) y le es de
aplicación los siguientes artículos:

-Art. 1.c) : “Por “planta de cannabis” se entiende toda planta del género cannabis”.

-Art. 1.b): “Por “cannabis” se entiende las sumidades, floridas o con fruto, de la planta de la cannabis (a excepción de las semillas y las hojas no unidas alas sumidades) de las cuales no se ha extraído la resina, cualquiera que sea el nombre con que se las designe.”.

-Art. 1.d): “Por “resina de cannabis” se entiende la resina separada, en bruto o purificada, obtenida de la planta de la cannabis.”

-Art. 28.2: “Fiscalización de la cannabis: La presente Convención no se aplicará al cultivo de la planta de la cannabis destinado exclusivamente a fines industriales (fibra y semillas) u horticolas”.

-”Lista I: “Cannabis y su resina y los extractos y tinturas de la cannabis”.

-”Lista IV: “Cannabis y su resina”.

-”Lista I del Convenio sobre Sustancias psicotrópicas de 1971: “Tetrahidrocannabinoles, todos los isómeros.”

-”Lista II del mismo Convenio: Delta 9-THC.

Existe la creencia que las palabras “Cannabis y su resina” que figuran en la
Lista del Convenio Único de 1961 significa “la planta de la cannabis”.

Este es un error que se remonta muy antiguo. Por ejemplo,
“las sentencias del tribunal supremo de fechas 10-2-81 (508), 9-7- 84 (3835) y 5-5-84 (2475), consideran que la planta de la cannabis está en las listas, error que ha sido arrastrado por todos con el paso del tiempo, incluso los que nos incluimos en el “movimiento antiprohibicionista”, dando hoy en dia todos por supuesto que la planta “viva” está “en las listas”, incluidos los juristas.
si la palabra “cannabis” está en las listas, parece evidente que se refiere a
“la planta cannabis”.

Sin embargo no es así. Cualquier persona puede darse cuenta leyendo el
articulo 1.c), b) y d) y las Listas I y IV del Convenio de 1961.
No cabe otra interpretación.

Y además, leyendo bien el Convenio, comprendiendo su objetivo,
el significado de cada una de las Listas, el artículo 2.5.b), articulo 7, articulo 28 en sus tres apartados (las excepciones expresas a determinados fines y destinos de productos de cualquier género de la planta de la cannabis), la ley 17/67, el Convenio Internacional de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas, la Convención de 1998 contra el tráfico ilicito, está muy claro lo que figura en las Listas I y IV y debe entenderse por “Cannabis y su resina”.

Es mas, está muy claro que los redactores y paises firmantes del Convenio
de 1961 no quisieron introducir en las listas a ningún género de la planta de la cannabis. E incluso más, el Convenio de 1961 y la Convención de 1988 (articulo 3.1.a)I), a)II), 2) y articulo 14) no permiten a los paises firmantes prohibir el cultivo de la planta de la cannabis, tenga o no tenga THC, permitiendo únicamente a los estados firmantes tomar las medidas de vigilancia que juzguen necesarias en cuanto ala fabricación, transporte, distribución, consumo, adquisición o cultivo con el objeto de producir estupefacientes y evitar su consumo ilicito.

Un cultivo de plantas de cannabis, tengan o no tengan THC es perfectamente legal y no es indicativo de ningún delito, pues incluso la misma planta “viva” y las hojas con THC son de libre venta con fines horticolas, a tenor de los artículos 1.b)
y 28.3 del Convenio Unico de 1961.

Teniendo en cuenta el articulo 1. b), c) y d) del convenio, los estupefacientes prohibidos en las Listas I y IV son:

-Los cogollos (son las sumidades floridas o con fruto de las que habla el Convenio
y las hojas tiernas existentes junto a las sumidades).

-La resina separada de la planta, en bruto o purificada.

-Los extractos.

-Las tinturas.

-Y los tetrahidrocannabinoles (es el principio activo sintetizado que se obtiene de los cogollos y la resina de la planta).

Las razones son además lógicas: la resina está en los cogollos de la planta de la cannabis. Tetrahidrocannabinoles-Resina-Cogollos forman un trío inseparable.
De lo que está en las listas se obtiene todo lo que se vende y compra como
estupefaciente: cogollos secos, hachís, grifa y aceite.

El resto de la planta es de comercio totalmente legal, los extractos y las
tinturas y los principios activos THC Delta 9 THC.

Del mismo modo, las sustancias y los productos de la planta legales son:

-Las semillas.
-La planta “viva”.
-El tronco y partes leñosas de la planta.
-Las hojas, excepto las que están unidas a los cogollos.
-El polen.
-y los principios activos distintos a los tetrahidrocannabinoles y Delta 9 Tetrahidrocannabinol.

La razón también es lógica: los redactores y firmantes del Convenio no quisieron prohibir la planta viva, y por tanto ninguna semilla (que no tienen THC), tampoco las hojas (no tienen interés estupefaciente, apenas tienen THC, prácticamente sólo CBD, cannabidiol, principio activo legal sin interés estupefaciente), el polen se les olvidó (no es extracto ni tintura) y el resto de principios activos tampoco tienen interés estupefaciente.

Existe una ley de 1967, ng 17, de 8 de abril, Normas Reguladoras de Estupefacientes, en cuyos artículos 7 a lO regula el cultivo de plantas destinadas a la producción de sustancias estupefacientes o que se puedan emplear como tales, obligando a solicitar una autorización administrativa para proceder al cultivo con estos fines (art. y declarando tráfico ilícito todas las operaciones de cultivo de sustancias estupefacientes realizadas contrariamente a las disposiciones de esta ley o con incumplimiento de los preceptos de la misma (art. 15).

Esta ley no prohibe la planta de la cannabis con principios estupefacientes,
ni situa a la planta en ninguna lista ( ni podia hacerlo), ni sancionaba a su cultivador. Esta ley sancionaba al cultivador de la planta de la cannabis que cultivase con el objeto de producir estupefacientes. No prohibe el “cultivo ilícito de la planta”, prohibe el “cultivo ilícito de la planta realizado con el objeto de producir o fabricar estupefacientes”.

La 17/67 está vigente en cuanto a lo que debe o no entenderse por “tenencia ilicita” de estupefacientes respecto a las sanciones administrativas de la Ley 1/92 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conforme a lo indicado por la Sentencia del Tribunal Constitucional de 18 de noviembre de 1993. Esta sentencia no se pronuncia si sigue vigente la necesidad de solicitar autorización administrativa previa para el cultivo de la planta de la cannabis con principios estupefacientes, con el objeto de producir estupefacientes y con fines experimentales.

La publicación de numerosas leyes posteriores ha supuesto la desaparición
de órganos, competencias, prohibiciones, derechos y régimen sancionador que establecia la, ley 17/67 para regular los estupefacientes.

Entre las diversas leyes posteriores tenemos actualmente los articulos 368 del Código Penal de 1995 y 25.1 de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana
de 1992.

Contra la creencia general, el articulo 368 del Código Penal tampoco castiga
al cultivador de la planta de la cannabis. Se trata de un articulo que tipifica un delito contra la salud pública, exigiendo para su penalización ejecutar actos de cultivo con ánimo de difundir drogas tóxicas, estupefacientes o psicotrópicas entre terceras personas (debe entenderse lo que aparece en las “Listas Internacionales”: cogollos, resina, extractos, tinturas y las síntesis THC y DELTA 9 THC) .

La jurisprudencia exige que se ejecute el cultivo con un ánimo de difundir drogas entre terceras personas (sentencias del Tribunal Supremo de fechas y registro de la editorial aranzadi, todas sobre cultivo de plantas de cannabis):
-12-7-99 (6214)
-17-3-99 (2669)
-12-9-97 (6711)
-3-10-96 (7019)
-19-1-95 (56 8)
-17-3-94 (2334)
-17-9-93 (6702)
-25-6-93 (5240)
-21-11-91 (8847)
-12-12-90 (9474)
-26-12-88 (9691)
-29-11-85 (5499)
-2-10-84 (4783)
-9-7-84 (3835)
-22-6-83 (3571)
-12-3-82 (160 8)
-24-2-82 (843)
-10-2-81 (50 8)
-12-5-80 (1912)
-12-6-80 (2609)

-A.P Cádiz 5-2-97 (4).
-A.P Valencia 6-6-97 (sentencia ng 205/97, secc. 5A).
-A.P Vizcaya. 19-9-97 (1918).
-A.P Valencia 11-12-97 (2084).
-A.P Tarragona 12.12.96 (Caso ARSEC).
-A.P Tarragona 27.1.95 (356).
-A.P Huesca 24-9-95 (1109).
-A.P Valencia (sentencia ng 285/95, secc. 4A).

La cantidad de estupefaciente que se puede obtener de un cultivo es un dato importante para determinar lo que puede exceder de un autoconsumo 0 de un destino lícito de la planta y poder presumir que el cultivador atenta contra la salud pública, determinar la agravante de notoria cantidad y determinar, en su caso, la pena de prisión y multa del artículo 368 del Código Penal.

Dejando claro que no se puede vender, ni regalar, la mínima cantidad de sustancias estupefacientes (aunque sea para un canuto), a partir de la simple tenencia de 250 gramos de hierba (con humedad o seca, desgraciadamente) puede presumirse que se destina para la venta (cinco veces más que el hachís, que son 50 gramos).

Para aplicar la agravante de “notoria importancia” de sustancia estupefaciente, la jurisprudencia indica 5 kilos de “cannabis sativa” o “marihuana”. Sobre qué se tiene que pesar, existen sentencias para todos los gustos. Unas indican que es el peso de la planta arrancada, de la cual dicen “toda tiene estupefaciente”, otras sentencias descuentan un 40% por “materia desechable tales como “tierra, raices, tallos”, otras descuentan hasta un 90% al incluir la humedad de la planta, otras solo cuentan los cogollos secos, otras multiplican el resultado por el porcentaje de THC.

El resultado es que exiten sentencias absolutorias por 156 plantas y condenas a tres anos de prision por ocho plantas. El desconocimiento reinante en los juristas de la legalidad es idéntico respecto a la planta. En ocasiones se le denomina
“planta de hachís”.

La planta de la cannabis es una especie no estabilizada con una fuerte plasticidad genética, que tiene al menos un centenar de variedades:

-Hay científicos agrónomos que distinguen una sola especie, la Cannabis
sativa L con taxones específicos que serían la cannabis sativa-subespecie sativa-de poca o nula toxicidad y cultivada por sus fibras y sus semillas, y la cannabis sativa- subespecie índica- de alto contenido en sustancias estupefacientes.

-Por el contrario, autores como Boucher (1977) distinguen una sola especie cannabis sativa sin diferenciaciones ni taxones específicos, existiendo según este autor el cáñamo resinoso de las regiones cálidas y secas y el cáñamo de fibra de las regiones más frias o templadas.

-La distinción estaria pues, en ambos casos, en la composición quimica de
sus componentes cannabinoides y en la evolución de la planta: el principio activo tetrahidrocannabinol (THC) y su precursor el ácido tetrahidrocannabinólico es el que caracterizaria al cáñamo de resina, mientras que los principales componentes del cáñamo no activo serian el cannabidiol y el ácido cannabidiólico. Existe la erronea creencia que las plantas con THC y sin THC son “parecidas”,
y ello no es asi: son idénticas.

Y aunque las plantas de cannabis cultivadas sean de subespecie sativa
indica y/o desarrollen una cantidad de THC suficiente para poder decirse que tienen estupefaciente (inferior a 0.5% de THC, conforme la Circular de la Dirección General de Farmacia de 3 de junio de 1976 o superior a 1.5% según otros estudios cientificos), hay que tener en cuenta el estado de las plantas al objeto de averiguar si el cultivador tenia unas plantas aptas para obtener estupefacientes: su aspecto sano o enfermizo, frondosidad, sexo y presencia de sumidades floridas, pues estos datos determinarán si son viables o totalmente inviables para obtener estupefacientes.

2. -SOBRE COMO ACTUAN LOS PODERES PUBLICAS Y COMO DEBERIAN ACTUAR , CON LA LEGISLACION Y JURISPRUDENCIA VIGENTE .

Aun siendo en mi opinión evidentes los anteriores fundamentos legales,
lo real en la práctica policial, judicial y administrativa es “arrasar” toda planta que encuentran al considerarla una “planta de cultivo prohibida sin autorización legal”. siento utilizar el verbo “arrasar”, pero es lo que siento considerando que la planta es totalmente legal, y su cultivo también, tenga o no tenga principios estupefacientes y TODO OBEDECE A UN ERROR HISTÓRICO.

A.- Las Fuerzas de Seguridad están actuando de la siguiente forma:

-Detienen al cultivador, incluso por una sola planta, redactan un atestado, envian aun área de sanidad las plantas arrancadas y pasan al detenido a disposición judicial.

-En otras ocasiones, arrancan las plantas y tan sólo riñen al cultivador si lo encuentran, no tramitando ningún procedimiento.

-En otras ocasiones dejan en paz a las plantas y al cultivador, siendo esta la actuación correcta legalmente (tengan o no tengan THC, cosa que por otra parte es imposible saber si no se consume o se analiza).

Las Fuerzas de seguridad deberian actuar de la siguiente forma:

-si ven un cultivo, no deben hacer nada. si quieren, pueden acercarse a conocer la planta, apreciar su belleza y olerla.

-si sospechan que el cultivo es para difundir entre terceras personas sustancias estupefacientes sin autorización administrativa o legal, tienen que detenerlo (desgraciadamente, puesto que el artículo 368 del Código Penal lo sanciona, aun siendo a mi entender inconstitucional dicho artículo, el Tribunal Constitucional
no lo entiende así).

B. -Los Técnicos de Sanidad están actuando de la siguiente forma:

En los Informes que realizan catalogan todas las plantas como “cannabis sativa”, indicando que es una sustancia de “circulación prohibida”. Aquí hay dos errores, que a la larga pesan mucho en un procedimiento penal. Los informes de sanidad gozan de la confianza de los jueces, y a mí no me inspiran ninguna, incluso dudo que hagan más análisis que el visual cuando no se les pide expresamente que hagan analítica de THC. Se han inventado la denominación “cannabis sativa” y la identifican con “marihuana”. La denominación “cannabis sativa” no aparece en ningún convenio internacional, ni en ninguna de sus listas, ni según los científicos agrónomos implica que la planta tenga THC genéticamente. Para eso es necesario realizar un análisis de THC y aun así eso jamás convierte a una planta en “estupefaciente” o “sustancia prohibida”.

El acta de recepción y el Informe de sanidad, suele estar
redactadas de la siguiente forma:

-”Acta de recepción: 4.368 gramos de sustancia vegetal”.

-Informe Analítico: 4.368 gramos de “cannabis sativa”.
Y a continuación ponen una equis en una casilla que indica
“Sustancia de circulación prohibida”.

Los Técnicos de sanidad deberían actuar de la siguiente
forma:

-A las plantas de la cannabis deben denominarlas, a todas, “cáñamo” (ese es el término que parece más correcto) o “planta de la cannabis” (el utilizado y definido en el artículo 1.c) del Convenio de 1961), o sin el artículo “la”, simplemente “planta de cannabis” (el utilizado en la Convención de 1988).

-Indicar el porcentaje de THC. En caso que supere el 1.5%, indicar los siguientes aspectos:

.si se aprecian sumidades floridas.

.si esas concretas plantas, por su aspecto y composición son aptas para producir sumidades floridas en las condiciones de cultivo en que se encontraban.

.Calcular que cantidad de THC podria obtenerse de esas plantas en la fecha en que se arrancaron.
.Calcular el porcentaje de THC que podria obtenerse de esas plantas, en las condiciones en que se encontraban, si hubiesen llegado a madurar .

c.- Los Fiscales están actuando de la siguiente forma:

-A veces piden el archivo del procedimiento, si es escaso el numero de plantas y no hay indicios de tráfico.
-si deciden acusar, solicitan usualmente una pena entre 1 y 3 años de prisión y multa consistente en multiplicar 500 pesetas por cada gramo que pesen las plantas (en verde, con tallos, raices y a veces, con restos de tierra). En ocasiones aprecian que existe la agravante de notoria importancia si las plantas pesan en verde más de cinco kilos (incluso con menos a veces) y piden más años de prisión.

-Los escritos de acusación los hacen erroneamente “por cultivar una “sustancia de circulación prohibida” para su posterior venta. En ocasiones han acusado aplicando la agravante de “notoria importancia” por cinco plantas de “cannabis sativa” con un peso total de 4 kilos y medio, sin pedir análisis de THC y solicitado cuatro años de
prisión y 1.600.000 pesetas de multa.

Los Fiscales deberian actuar de la siguiente forma:

.Solicitar el archivo inmediato del procedimiento si no hay más evidencia que un cultivo. si este es el caso deben además pedir las explicaciones que procedan a las fuerzas de seguridad que practicaron la detención.

.Solicitar al área de sanidad un análisis completo y correcto, en los términos expresados anteriormente. Esto debe ser una prueba de la acusación, no de la defensa, pues no son pruebas exculpatorias, sino que son hechos integradores de la tipicidad del articulo 368 del Código Penal.

.Acusar sólo si se cumplen los siguientes requisitos:

-Se trata de plantas de cannabis con principios estupefacientes y aptas para producir los estupefacientes indicados en las Listas I y IV.
-Disponer de indicios que apunten directamente a que el cultivador dedica el cultivo a difundir entre terceras personas los estupefacientes obtenidos de las plantas.

Solo con estos requisitos, conforme al articulo 368 del Código Penal y jurisprudencia, pueden acusar por vender sustancias prohibidas ejecutando
una labor de cultivo.

D.- Los jueces están actuando de la siguiente forma:

-Archivan el procedimiento si no encuentran indicios que se procediese a la
difusion entre terceras personas de las plantas de cannabis. Esto es lo más
normal que sucede en la actualidad. En ocasiones, con el archivo, dan cuenta a la Subdelegación del Gobierno correspondiente para que inicie un expediente administrativo sancionador por infracción del artículo 25.1 de la Ley 1/92 de Protección de la Seguridad Ciudadana, aunque tampoco es lo normal, además que un cultivo tampoco es “tenencia ilícita de estupefacientes”, sino de plantas vivas perfectamente legales.

-Juzgan a los acusados en juicio oral, absolviendo generalmente (hay bastantes más sentencias absolutorias que condenatorias en los juzgados de lo penal yaudiencias provinciales, no así en el tribunal supremo). En otras ocasiones condenan apenas de prisión entre 1 y 3 años y en otras ocasiones a más años de prisión si aprecian
alguna agravante.

Los jueces deberian actuar de la siguiente forma :

-A la vista del atestado, si no hay más indicios que un cultivo de planta de cannabis, ordenar la inmediata puesta en libertad de la persona detenida, sin tomarle siquiera declaración. Y acto seguido pedir las explicaciones que procedan a los miembros de las fuerzas de seguridad, pues su actuación ha podido constituir un delito de detención ilegal.

-Si existe algún indicio que haga pensar que el cultivo se destina a la difusión entre terceras personas, los jueces de instrucción deben solicitar un Informe a Sanidad en los términos expresados anteriormente.

-A la vista del Informe y lo que opine el ministerio fiscal, el juez de instrucción debe archivar el procedimiento, procesar al cultivador y/o promover una cuestión de inconstitucionalidad del artículo 368 del Código Penal, conforme al artículo 35 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (este artículo vulnera numerosos derechos fundamentales).

-El tribunal juzgador o el juez de lo penal condenar sólo si ha quedado acreditado que el cultivo era para proceder a la producción de estupefacientes (cogollos, resina, etc) y consumo por parte de otras personas. El peso que deben tener en cuenta, es de los cogollos secos, nada más.

3.- CONCLUSIONES:

1º.- Las Listas del Convenio Unico de 1961 no declara la planta de la cannabis como “prohibida”. Ninguna ley internacional o nacional lo hace. Puede cultivarse libremente cualquier planta de cannabis, tenga o no tenga tetrahidrocannabinoles y en la cantidad que se desee.

2º.- Son sustancias prohibidas lo que debe entenderse por “cannabis” y “resina de cannabis”, conforme indica el articulo 19 del mismo Convenio Internacional.

3º.- La Ley 17/67 prohibe la tenencia de estupefacientes y obliga a solicitar autorización administrativa al cultivador que pretenda producir estupefacientes con fines comerciales, científicos y docentes. No prohíbe el cultivo para otros usos, ni puede hacerlo conforme a los convenios internacionales.

4º.- El Código Penal sólo castiga el cultivo de la planta de la cannabis realizado con el objeto de difundir entre terceras personas el consumo ilegal de cualquier estupefaciente de las Listas Internacionales.

5º.- Las fuerzas de seguridad, los fiscales y los jueces no pueden arrancar un cultivo de plantas de cannabis, aunque tengan THC, sin tener más pruebas que la existencia de un cultivo.

6º.- El cultivo para autoconsumo tampoco es una “tenencia ilicita” del artículo 25.1 de la Ley 1/92, pues las faltas administrativas solo pueden sancionarse si están consumadas.
Para que se pueda iniciar un expediente administrativo sancionador de la Ley 1/92 de Protección de la Seguridad Ciudadana contra un cultivador, es necesario que las plantas hayan cogollado y secado. Entonces el cultivador tendria unos cogollos secos, que si tienen THC, los saca fuera de su domicilio y carece de una autorización legal, poseeria de forma ilicita un “estupefaciente” de los que figuran en la Lista I y IV del Convenio Unico de 1961, y le podrian multar con más de cincuenta mil pesetas.
La Convención de 1988 (RCL 19902309) ordena a los paises firmantes tomar medidas para evitar el “cultivo ilícito” (art. 14.1 y 2. ) .

7º.- Todo esto hace que hoy en dia haya que cultivar la planta de la cannabis que tenga THC con mucho cuidado y pensándolo bien, pues a pesar de su total legalidad si se hace con fines de comercializar las partes no prohibidas en las listas internacionales, horticolas, ornamentales o de auto-consumo en lugar privado, los jueces no lo entienden asi y sólo a una minoria de personas puede compensarles moralmente arriesgarse a un procedimiento penal.

8º.- El tribunal supremo debe estudiar la legislación mencionada, conocer la planta y su consumo para poder crear jurisprudencia (sentencias reiteradas sobre una misma cuestión).
Debe saber que sólo se consumen como estupefacientes lo que precisamente está en las listas internacionales: los cogollos y la resina, palabras que engloban a “hachis”, “grifa” y “aceite de hachis, siendo las hojas y otras partes trituradas simplemente productos adulterantes, no estupefacientes ni deseados por el consumidor.
El peso de los estupefacientes a tener en cuenta debe ser el de los cogollos secos, nada más.

9º.- Esperemos que las fuerzas de seguridad, los fiscales, los técnicos de sanidad y los jueces se den pronto cuenta que la planta de la cannabis, aunque tenga principios estupefacientes, no está en ninguna lista internacional y que el legislador aprecie por el bien de todas las personas que no hace falta reformar ninguna ley nacional ni internacional para cultivar cualquier género de la planta cannabis.

A partir de lo expuesto debe el legislador proceder inmediatamente a una politica de indultos de las personas condenadas a prisión, indemnizarles
económica y moralmente, fomentar la cultura en drogas y despenalizar todos los estupefacientes denunciando los Convenios Internacionales, pero eso es otra historia ajena a la legalidad vigente del cultivo de las plantas de cáñamo.

 

 
En el año 2001, Enrique Fornés se encargaba de la defensa legal de mas de 50 tiendas de cultivo de toda España, tras su paso por la política, del que salió algo desengañado, pero cuya lucha sigue apoyando como uno de los caminos a seguir (nos consta su apoyo a la lista de RCN-NOK en Valencia) se tomó un pequeño descanso y 7 años después nos sorprende al presentar el plan PIE, unas bases legales para convertir los Grow Shops (tiendas de cultivo) en Puntos de Intercambio de Esquejes.

 

El plan PIE consiste básicamente en poner un Tablón de anuncios exclusivo para esquejes en cada tienda y animar a los clientes a que intercambien sus genéticas, contando con No se venderían los esquejes, pues sería una infracción administrativa de la Orden 190/2004, de 28 de enero.

ANEXO 1.- EXPOSICIÓN DE LA IDEA. Plan Pié.

PUNTO DE INTERCABIO DE ESQUEJES

A) DESCRIPCIÓN DE LA IDEA.

La idea consiste en poner un Tablón en cada Growshop, llamarlo “Pié”, tablón Pié o punto pié (Punto de Intercambio de Esquejes) y animar a los clientes a que intercambien sus esquejes, dandoles todo tipo de asesoramiento y facilidades, como la de que el Growshop sea el punto de encuentro del intercambio y todo aquello que se os ocurra.

A parte, teneis vuestro armario de cultivo con plantas de cannabis. Lo haceis por compromiso con promover la cultura en la planta de cannabis. No vendeis esquejes, pues sería una infracción administrativa de la Orden 190/2004, de 28 de enero.

B).- MEDIOS DE REALIZACIÓN PARA LLEVARLA A CABO.
Un tablón de corcho, chinchetas y facilitar formularios en blanco para que las personas pidan el intercambio de esquejes. Puede llamarse “Tablón Pié”. Si no disponeis de espacio en el local para un tablón podeis disponer de una “Libreta Pié”, un cuaderno, a disposición de los clientes donde ir apuntando las variedades que se intercambian

– Carteles anunciadores que indiquen la intención de crear el punto de intercambio y el cultivo de esquejes. Se adjuntan ejemplos en los anexos 2,3 y 4

– Contar con algún armario de cultivo y esquejes de plantas de cannabis en el escaparate o dentro de la tienda. Son muy bonitos de ver y perfectamente legales.

-Contar con al menos un informe jurídico que indique que no hay delito ni sanción administrativa por facilitar el intercambio de esquejes ni por mostrar esquejes en el local. Os adjunto Informe Jurídico como anexo 6.

ANEXO 2. EJEMPLO DE CARTEL. Plan Pié
A PARTIR DEL 1 DE MARZO DE 2008…

ESTE GROWSHOP MOSTRARÁ
ESQUEJES DE CANNABIS CON FINES HORTICOLAS PARA ORNAMENTO

NO SE VENDEN. NO HAY COMERCIALIZACIÓN.
Actividad perfectamente legal. Contamos con informes juridicos a disposición del público, autoridades judiciales, policiales y sanitarias.
(Art. 28.2 Convención Unica de 1961)

ANEXO 3. EJEMPLO DE CARTEL. Plan Pié

A partir del 1 de marzo de 2008…

TABLÓN Pié

(Punto de Intercambio de Esquejes)´

Pon la variedad que buscas, pon la variedad que tienes para intercambiar y deja tus datos.

Los esquejes deben ser de genética conocida, estar perfectamente sanos, verdes, sin bichos y con las raicillas blancas.

ESTE GROWSHOP….
VA A HABLAR….

Es el momento. Algo nos une. Vamos a fluir todos en masa, como
“puntitos de libertad”, desde todos los barrios. Juntos podemos.

CONFORME AL PLAN Pié: EL PROXIMO SABADO 1 DE MARZO DE 2008, ESTE GROWSHOP SE PONDRÁ EN MARCHA CON UNA CAMPAÑA A NIVEL DEL ESTADO ESPAÑOL: 1.- INTERCAMBIO DE ESQUEJES ENTRE LOS CLIENTES (TABLÓN Pié). 2.- CULTIVO DE ESQUEJES POR PARTE DE ESTE GROWSHOP CON FINES HORTICOLAS (ORNAMENTALES, NO SE VENDEN).

EL PROXIMO SABADO 7 DE JUNIO DE 2008, A LAS 11.30 HORAS GRAN DIA DEL CLIENTE Y EL INTERCAMBIO DE ESQUEJES. VEN CON TU ESQUEJITO Y NEGOCIA SU CAMBIO CON OTROS CLIENTES.

Son los pueblos los que se liberan a sí mismos
SOLO ES CAPAZ DE VER LOS SUEÑOS, QUIEN ESTÁ DESPIERTO CUANDO LLEGA LA HORA

ANEXO 5.- EJEMPLO DE SOLICITUD DE INTERCAMBIO DE ESQUEJE. Plan Pié

NOMBRE/NICK:
MOVIL/E-MAIL:
NUMERO DE ESQUEJES DE QUE DISPONGO:
VARIEDADES QUE DISPONGO:
BUSCO VARIEDAD…:

NOMBRE/NICK:
MOVIL/E-MAIL:
NUMERO DE ESQUEJES DE QUE DISPONGO:
VARIEDADES QUE DISPONGO:
BUSCO VARIEDAD

ANEXO 6.- INFORME JURIDICO SOBRE EL CULTIVO DE PLANTAS DE CANNABIS. Plan Pié

EL CULTIVO PLANTAS DE CANNABIS

1.- SOBRE LA LEGALIDAD.

El cultivo de cualquier género de la planta de cannabis es perfectamente legal, las plantas no son sustancia estupefaciente y no figuran en ninguna Lista Internacional.

Cualquier persona puede cultivar las plantas que desee, sin límite de número y sin incurrir en ningún tipo de responsabilidad, ni penal ni administrativa.

El cultivo de plantas de cannabis realizado con fines hortícolas y de producción de semillas, es perfectamente legal a tenor del artículo 28.2 de la Convención de 1961.

Desde el año 2004, debido a la Orden 190/2004, de 28 de enero, por la que se establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad, la planta de cannabis no se puede comercializar por razón de su toxicidad, estando sujeto a sanciones administrativas de la Ley del Medicamento si así se hace.

La planta de cannabis no figura en ninguna Lista de Convenio Internacional. La legislación nacional (Ley 17/67), sólo prohibe el cultivo realizado con la intención de producir estupefacientes.

Existe la creencia que la palabra “Cannabis” que figura en la Lista del Convenio Unico de 1961 significa “la planta de cannabis”. Leyendo bien el artículo 1 del Convenio, junto con el espíritu del articulado entero, el significado de cada una de las Listas, las excepciones expresas a determinados fines y destinos de cualquier género de la planta de cannabis y el Convenio de 1971 sobre sustancias psicotrópicas, está muy claro lo que figura en las Listas I y IV y debe entenderse por “Planta de Cannabis”, “Cannabis” y “Resina de Cannabis”.

Este es un error que se remonta muy antiguo. Por ejemplo, las sentencias del tribunal supremo de fechas 10-2-81 (508), 9-7-84 (3835) y 5-5-84 (2475), consideran que la planta de la cannabis está en las listas, error que ha sido arrastrado por todos con el paso del tiempo (estas sentencias ni siquiera mencionan la Convención de 1961).

Toda planta del género cannabis está sujeta al Régimen de Fiscalización (vigilancia) establecido en la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes (con enmiendas posteriores, RCL 19812643) y le es de aplicación los siguientes artículos:

– Art. 1.c): “Por “planta de cannabis” se entiende toda planta del género cannabis”.

– Art. 1.b): “Por “cannabis” se entiende las sumidades, floridas o con fruto, de la planta de la cannabis (a excepción de las semillas y las hojas no unidas a las sumidades) de las cuales no se ha extraído la resina, cualquiera que sea el nombre con que se las designe.”.

– Art. 1.d): “Por “resina de cannabis” se entiende la resina separada, en bruto o purificada, obtenida de la planta de la cannabis.”

– Art. 28.2: “Fiscalización de la cannabis: La presente Convención no se aplicará al cultivo de la planta de la cannabis destinado exclusivamente a fines industriales (fibra y semillas) u hortícolas”.

– “Lista I: “Cannabis y su resina y los extractos y tinturas de la cannabis”.

– “Lista IV: “Cannabis y su resina”.

– “Lista I del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971: “Tetrahidrocannabinoles, todos los isómeros.”

– “Lista II del mismo Convenio: Delta 9-THC.

Cualquier persona puede darse cuenta de la legalidad del cultivo leyendo el artículo 1.c), b) y d) y las Listas I y IV del Convenio de 1961. Es más, está muy claro que los redactores y paises firmantes del Convenio de 1961 no quisieron introducir en las listas a ningún género de la planta de la cannabis. E incluso más, el Convenio de 1961 y la Convención de 1988 (artículo 3.1.a)I), a)II), 2) y artículo 14) no permiten a los paises firmantes prohibir el cultivo de la planta de la cannabis, tenga o no tenga THC, permitiendo únicamente a los estados firmantes tomar las medidas de vigilancia que juzguen necesarias en cuanto a la fabricación, transporte, distribución, consumo, adquisición o cultivo con el objeto de producir estupefacientes y evitar su consumo ilícito.

Un cultivo de plantas de cannabis, tengan o no tengan THC es perfectamente legal y no es indicativo de ningún delito, a tenor de los artículos 1.b) y 28.2 del Convenio Único de 1961.

Teniendo en cuenta el artículo 1. b), c) y d) del Convenio, los estupefacientes prohibidos en las Listas I y IV son:

– Los cogollos (son las sumidades floridas o con fruto de las que habla el Convenio y las hojas tiernas existentes junto a las sumidades).

– La resina separada de la planta, en bruto o purificada.

– Los extractos.

– Las tinturas.

– Y los tetrahidrocannabinoles (es el principio activo sintetizado que se obtiene de los cogollos y la resina de la planta).

Las razones son además lógicas: la resina está en los cogollos de la planta de la cannabis. Tetrahidrocannabinoles-Resina-Cogollos forman un trío inseparable. De lo que está en las listas se obtiene todo lo que se vende y compra como estupefaciente: cogollos secos, hachís y aceite.

La razón también es lógica: los redactores y firmantes del Convenio no quisieron prohibir la planta viva, y por tanto ninguna semilla (que no tienen THC), tampoco los esquejes, ni las hojas (no tienen interés estupefaciente, apenas tienen THC, prácticamente sólo CBD, cannabidiol, principio activo legal sin interés estupefaciente), el polen (no es extracto ni tintura) y el resto de principios activos tampoco tienen interés estupefaciente.

Por lo tanto, leyendo bien el Convenio, comprendiendo su objetivo, el significado de cada una de las Listas, el artículo 2.5.b), artículo 7, artículo 28 en sus tres apartados (las excepciones expresas a determinados fines y destinos de productos de cualquier género de la planta de la cannabis), la ley 17/67 Normas Reguladoras de Estupefacientes, el Convenio Internacional de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas, la Convención de 1998 Contra el Tráfico Ilícito, está muy claro lo que figura en las Listas I y IV y debe entenderse por “Cannabis y su resina”.

Lo que parece evidente es que los Growshop debeis luchar a que se os de plena seguridad de la legalidad de cultivar y mostrar plantas de cannabis con fines distintos a la producción, tenencia o consumo de estupefacientes, para lo cual no es necesario una autorización especial, a tenor de la Ley 17/67, que sólo obliga a solicitar autorización previa a quien desee cultivar cáñamo con la intención de producir estupefacientes. Es también importante ir recogiendo opiniones de distintos juristas a fin de crear un clima de seguridad legal.

Existe una añeja ley de 1967, nº 17 de 8 de abril, Normas Reguladoras de Estupefacientes, en cuyos artículos 7 a 10 regula el cultivo de plantas destinadas a la producción de sustancias estupefacientes o que se puedan emplear como tales, obligando a solicitar una autorización administrativa para proceder al cultivo con estos fines.

Si el cultivo se realiza con intención distinta a la producción de estupefacientes, no es obligado solicitar autorización legal. Esta intención puede ser fines hortícolas u ornamentales, por lo que, con este ánimo, cualquier persona puede cultivar las plantas que desee, sin límite de número y sin incurrir en ningún tipo de responsabilidad, ni penal ni administrativa.

Esta ley tampoco prohibe el cultivo de la planta de la cannabis, pues guarda silencio sobre si se debe o no pedir autorización previa para cultivar la planta destinada a otros fines (hortícolas).

Esta ley de 1967 no está derogada expresamente, teniendo preceptos de dudosa actualidad por la publicación de diversas leyes posteriores que han supuesto por vía de hecho la desaparición de órganos, competencias, prohibiciones, derechos y régimen sancionador que establecía la ley 17/67 para regular los estupefacientes.

Entre esas leyes posteriores tenemos actualmente los artículos 368 del Código Penal de 1995 y 25.1 de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana de 1992.

El artículo 368 del Código Penal tampoco prohibe el cultivo de la planta de cannabis. Se trata de un artículo que tipifica un delito contra la salud pública y exige ejecutar actos de cultivo con ánimo de difundir drogas entre terceras personas. Por drogas tóxicas se entiende lo que aparece en las “Listas Internacionales” (cogollos, el hachís que se obtiene de la resina de la planta, los extractos, las tinturas o sintetizar el principio activo tetrahidrocannabinol).

No existen géneros de la planta de la cannabis que estén prohibidos. La planta de la cannabis es una especie no estabilizada con una fuerte plasticidad genética, que tiene al menos un centenar de variedades, y esto afecta al terreno legal, pues no existe ninguna “especie” o “variedad” prohibida.

. La jurisprudencia, además, siempre exige que se ejecute el cultivo con un ánimo de difundir drogas entre terceras personas (Sentencias del Tribunal Supremo de fechas 19-9-83 (RJ 19834556), 21-12-1983 (RJ 19834556), 31-01-84 (RJ 984442), 10-4-1984 (RJ 19842345), 17-3-94 (19942334), y 12-4-00. Se trata de uno de los elemento del tipo que exige dicha infracción penal, lo cual no hay la mínima evidencia viendo un cultivo de plantas de cannabis.

2.- CONCLUSIONES:

1ª.- Las Listas del Convenio Unico de 1961 no declara la planta de la cannabis como “prohibida”. Ninguna ley internacional o nacional lo hace. Puede cultivarse libremente cualquier planta de cannabis, tenga o no tenga tetrahidrocannabinoles.

2ª.- Son sustancias prohibidas lo que debe entenderse por “cannabis” y “resina de cannabis”, conforme indica el artículo 1º del mismo Convenio Internacional.

3ª.- El código penal sólo castiga el cultivo de la planta de la cannabis que se haga con el objeto de difundir entre terceras personas cualquier estupefaciente de las Listas Internacionales.

4ª.- Las Fuerzas de seguridad y autoridades sanitarias no pueden incautar ni arrancar un cultivo de plantas de cannabis, ni aplicar el artículo 368 del Código Penal ni la Orden de Plantas Prohibidas al cultivo de plantas de cannabis sin tener indicios de su difusión o venta a terceras personas. Pueden incurrir en serios delitos si decomisan esquejes de cannabis sin motivo alguno.

5ª.- El cultivo para mostrar plantas, incluso para autoconsumo, tampoco es una infracción administrativa del artículo 25.1 de la Ley 1/92, pues las faltas administrativas solo pueden sancionarse si están consumadas.

Para que se pueda iniciar un expediente sancionador es necesario que las plantas hayan cogollado y secado. Entonces el cultivador tendría unos cogollos secos, que si tienen THC, los saca fuera de su domicilio y carece de una autorización legal, poseería de forma ilícita un “estupefaciente” de los que figuran en la Lista I y IV del Convenio Unico de 1961, y le podrían multar con más de trescientos euros.

El presente Informe legal forma parte del Plan Pié, de fecha 1 de febrero de 2008, consistente en carta de presentación y 6 anexos, estando en los Grow Shops a disposición del público y autoridades judiciales, policiales y sanitarias.

Fdo. Enrique Fornes. Licenciado en derecho.

bueeeno pues ya sabemos mas del tema,asi que chavales y no tan chavales,quien cultive para autoabastecerse,por lo general no tendra problemas. para mi es mas caro,insano y problematico salir a la calle a comprar clandestinamente,que una posible sancion.

La marihuana fue criminalizada en casi todo el mundo a comienzos del siglo XX.

En Gran Bretaña, el cánnabis fue ilegalizado en 1928 tras adherirse a la Convención Internacional del Opio que se acordó en Ginebra (Suiza) en 1925.

En Estados Unidos, el 12 de agosto de 1930 fue creado el Federal Bureau of Narcotics. El mismo estaba bajo la dirección de Harry J. Ansliger. Este departamento creó leyes para penalizar la transportación, posesión y consumo de marihuana. Una de estas leyes fue el “Marihuana Tax Act” en 1937. Para entender el porqué de la ilegalización, hay que tener en cuenta lo siguiente:

Durante los años veinte miles de mexicanos se instalan -tanto legal como ilegalmente- en diversas zonas de Luisiana, California, Florida, Colorado, Texas y Utah. En esa época hay muchas fuentes de trabajo en la agricultura y en la industria y los mexicanos se muestran dispuestos a trabajar por bajos salarios. Gracias a ello son bien recibidos y, efectivamente, algunas de sus costumbres comienzan a diseminarse en sus lugares de trabajo y esparcimiento. Cabe señalar que también existe la teoría de que fueron los esclavos africanos quienes trajeron a América la novedad de fumar Cannabis. No obstante, como bien señala el señor Schoeder, un padre de familia que se tomó la molestia de investigar por qué el gobierno de los Estados Unidos le miente a sus hijos: “La explicación más verosímil es también la más sencilla. La mariguana cobró importancia cuando la Enmienda Constitucional número 18 y la Ley Volstead prohibieron el alcohol. La mariguana era un sustituto barato y ’satisfactorio’ del aguardiente, producía los mismos efectos ‘estimulantes’ y no era, en principio, ilegal.” (Schroeder, Richard: El mundo de las drogas, Edamex, México, 1993.) Cada vez son más los estadounidenses que reconocen que los mexicanos se convirtieron en un fastidio en cuanto los trabajos comenzaron a escasear con la Depresión del 29. “Los políticos (que trataban de complacer a la clase de trabajadores blancos) aseguraban que los mexicanos eran responsables de una oleada de crímenes violentos. Las estadísticas policiacas no muestran nada parecido; de hecho, los mexicanos estaban involucrados en menos crímenes que los blancos…” (General Information about hemp as a drug, Mind’s High ) Durante la Ley Seca: “ser oficial de policía era una cosa agradable, recibías un salario relativamente decente, respeto, impunidad parcial ante la ley, y la oportunidad de recibir sobornos (si eras esa clase de persona).” (General Information about hemp as a drug, Mind’s High ) La prohibición del alcohol no sólo deja una década de fracasos interdictivos sino a un gran número de oficiales desempleados que no están dispuestos a abandonar su estilo de vida y presionan a su gobierno para que efectúe un reordenamiento en el Buró Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas (FBNDD). En cuanto Harry J. Anslinger -sobrino político del Secretario del Tesoro Andrew Mellon- es designado director, el Buró se da a la tarea de articular una campaña nacional contra el nuevo enemigo. El mismo Aslinger relata en su libro Los Asesinos: “Por radio y en foros importantes relaté la historia de esta yerba maligna que crece en los campos, las márgenes de los ríos y orillas de los caminos. Escribí artículos para revistas, nuestros agentes dieron cientos de conferencias a padres, educadores y dirigentes cívicos y sociales. En transmisiones de televisión seguí denunciando el número cada vez mayor de crímenes cometidos, incluyendo el estupro y el homicidio.” (Ginsberg, Allen: “First manifesto to end the bringdown” en The marihuana papers, New American Library, 196 8) Necesitaban asustar principalmente a los padres de familia y los maestros para convencer al país de que sus trabajos eran importantes. Aprovechando la oportunidad no tardan en aparecen grupos como la Patriotic Allied Society, los Key Men of America y la American Coalition, que a su deseo de mantener un país ‘moralmente limpio’ suman consideraciones de orden racial-laboral: “Han cogido a traficantes mexicanos regalando cigarros a los niños en las escuelas. A nuestra Nación le sobra mano de obra y la marihuana es consecuencia directa de la inmigración mexicana.” (Cáñamo, “revista oficial de la cultura del cannabis”, varios números, editada en Barcelona, España.). Por si fuera poco, existe otro factor bastante interesante que el Reporte de la NCMDA no menciona: Durante la primera mitad de los treintas la industria del papel de cáñamo comienza a cobrar impulso. A tal grado que diversas revistas especializadas sostienen que en cuestión de unos años la cosecha nacional de cáñamo alcanzará el primer lugar, pero justo en esos años la compañía Dupont® patenta el tratamiento químico de la pulpa de madera y decide asociarse con una cadena de periódicos propiedad de William R. Hearst para la explotación de un nuevo tipo de papel. Con ello comienza la época del “periodismo amarillo”, llamado así porque, a diferencia del papel de cáñamo, el papel de pulpa de madera tratada con ácidos químicos se torna amarillo al cabo de unos meses o años (dependiendo de la concentración). Aunque este nuevo papel resulta más barato, el de cáñamo es más resistente y duradero, no exige la tala de árboles y no daña la atmósfera con químicos peligrosos, por lo que muchos compradores continúan prefiriéndolo. Al darse cuenta de que para monopolizar el mercado necesita sacar de la competencia a los productores de cáñamo, Hearst busca el apoyo del banquero y Secretario del Tesoro Andrew Mellon. Éste otorga su respaldo a la multimillonaria empresa y a partir de entonces los discursos de su sobrino Anslinger se ven complementados con la producción de un documental titulado Reefer Madness (algo así como La Locura del Porro). “El mensaje fue que la yerba conduce a la demencia, el pillaje, la violación y el homicidio.” (Hemp For Victory Text Version of a film produced by the U.S. Department of Agriculture to promote hemp production for the war effort. ) La locura del toque cumple con su cometido, logra influir en la opinión pública y en 1936, sobre la base de que la marihuana y sus derivados se habían incluido ya en un convenio internacional, se eleva al Tesoro un proyecto de normatividad represiva, no sólo contra las partes psicoactivas del cáñamo, sino contra todo uso de la planta. Además de los productores poco organizados, nadie protesta porque la mayoría de los americanos no saben que el cáñamo y la marijuana son la misma cosa y nadie pudo asociar a la diabólica hierba de México con las cuerdas con las que se amarraban los zapatos. Un año después se aprueba por unanimidad la Marihuana Tax Act y queda estrictamente prohibido consumir cáñamo en territorio estadounidense. Su cultivarlo e importación para necesidades industriales y de defensa se someten a partir de entonces a la licitación del Departamento del Tesoro. “En lo sucesivo, y hasta 1971, todas las decisiones del Congreso sobre estupefacientes se aprobarían por absoluta unanimidad… la circunstancia muestra hasta qué punto cualquier gesto distinto al máximo rigor sería para los diputados y senadores un acto de lesa majestad electoralista y, por tanto, un suicidio político.” (General Information about hemp as a drug, Mind’s High )

Esta ley no estaba dirigida al uso medicinal de la marihuana sino a su uso recreativo. Pero esta ley hizo difícil el uso medicinal de la marihuana por la gran cantidad de papeles que se les requería a los médicos que la quisieran recetar a sus pacientes. En 1942 en plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense publicó una propaganda con el lema “Hemp for victory” (Cannabis para la victoria) dirigida por Raymond Evans. Era una campaña para que los agricultores cultivaran cannabis; el mismo gobierno que años antes la prohibía se encargó de distribuir semillas a los habitantes agrícolas de esa época con el fin de creación de cáñamo téxtil.

Las leyes suelen contemplar penas por tráfico, cultivo o posesión para consumo propio. La dureza de las penas varían según el país. Holanda es el único país de la Unión Europea donde se permite legalmente la venta de marihuana y sus derivados en locales con licencia denominados coffee shops (cafeterías), aunque los coffeshops no pueden comprar la marihuana legalmente, ya que el cultivo de esta no está legalizado en Holanda, y tampoco la venta a los coffeshops, digamos que es una paradoja.

En muchos países la policía ejerce su autoridad interceptando o confiscando cargamentos ilegales que se transportan como contrabando, e incluso pequeñas cantidades que puedan ser consideradas para consumo propio. No obstante, en ocasiones son las propias fuerzas policiales las que se ven implicadas de alguna forma en la venta ilegal y el narcotráfico de sustancias ilegales.

 

TENENCIA LICITA O ILICITA DEL CANNABIS

Qué es tenencia ílicita (casi todos los casos) y tenecia lícita. A quién corresponde decidir si es una u otra. Seguimos analizando la Nota-Informe sobre conductas sancionadas por el artículo 25.1 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, relativa a la protección de la seguridad ciudadana emitida por la Secretaria General del Ministerio del Interior (http://www.mir.es/secreta/segciuda/280497).

Incluso el título de este artículo cae en el error de no precisar que no toda tenencia de cannabis es constitutiva de multa, sino que sólo la tenencia ilícita lo es. Quizás esta omisión se deba no sólo a que casi todos los procedimientos se inicien por tenencia y no por consumo (porque es mucho más fácil probar la tenencia, con la sustancia incautada, que el consumo, con la declaración de los agentes) sino que los casos en que se admite la tenencia lícita de cannabis, son contados, tanto es así que no existe jurisprudencia conocida sobre tenencia lícita de cannabis, mientras que sí la hay por ejemplo, de anfetaminas.

El motivo es que el margen dejado a la tenencia lícita, tanto legal como jurisprudencialmente, es muy estrecho, y está constituido por el uso médico, o mejor dicho, “cualquier tenencia destinada a usos distintos de los expresados en el citado artículo 22 de la Ley 17/1967, (de Estupefacientes), es “ilícita”. Esta artículo establece que “No se permitirán otros usos de los estupefacientes que los industriales, terapéuticos, científicos y docentes autorizados con arreglo a la presente Ley”.

La Sentencia en que se apoya el informe que comentamos fue la que resolvió el famoso recurso de inconstitucionalidad presentado contra Ley Corcuera y que tuvo como consecuencia positiva la derogación de parte del articulado y como negativa que se dejaran pasar cosas como esta y se establecieran barbaridades en el articulado y la interpretación de la Ley sobre la tenencia ilícita como la comentada arriba.

Reproducimos el epígrafe del informe porque recoge todo el fundamento jurídico 9º de la famosa Sentencia del Tribunal Constitucional 341/1993, de 18 de noviembre, que resolvió el recurso presentado contra la ley Corchera y que en este punto repasa el tema de la tenencia ilícita.

Tenencia ilícita

“La “tenencia ilícita” de drogas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, es -en principio- independiente del lugar público o privado donde se realice este hecho. En este sentido, cabe recordar que el Parlamento de las Islas Baleares, en recurso de inconstitucionalidad 1279/1992, estimaba que el artículo 25 LOSC, al no establecer con la suficiente certeza la conducta que podía motivar la infracción, incurría en inconstitucionalidad, ya que: “… al introducir el concepto “tenencia ilícita”, debería aclarar de forma más explícita su significado, pues del texto legal no se desprende con claridad si lo que constituye infracción es la tenencia de drogas en lugares públicos, vías, establecimientos o transportes públicos o si también se incluye la tenencia de drogas en el domicilio y casas particulares, pues si fuera esto último nos encontraríamos con la consideración de forma indirecta, del consumo de drogas y otras sustancias psicotrópicas como infracción administrativa. El tipo no está suficientemente especificado en la Ley, por lo que la seguridad pública tampoco resulta suficientemente garantizada. Así, si no se considera ni delito ni infracción administrativa el consumo de estas sustancias, resulta claro que se está afirmando que un acto preparatorio (la tenencia) de otro ilícito penal y administrativamente (el consumo) constituye una infracción, lo que no parece posible ni ajustado a Derecho”. En la , de 18 de noviembre -que resolvió el anterior recurso, así como los acumulados al mismo-, el Tribunal Constitucional contesta a la anterior cuestión (F. J. 9), considerando ajustado a la Constitución el contenido del tipo, y estableciendo pautas importantes en orden a su interpretación; en el siguiente sentido:

“El concepto de “tenencia ilícita” no es, en cuanto configurador de un supuesto de infracción administrativa, contrario a las exigencias del principio de legalidad en este orden (artículo 25.1 de la Constitución) tanto en lo que se refiere al rango de la regla delimitadora del ilícito como en lo relativo a la configuración misma de la conducta infractora. La Ley no remite a reglamento la determinación de lo que se haya de entender por “tenencia ilícita” (concepto no tachable de impreciso y cuya determinación corresponderá a los Tribunales), aunque sí será necesario acudir a otras reglas legales, como la Ley 17/1967, de 8 de abril, sobre normas reguladoras de estupefacientes, para identificar lo que sea tenencia lícita (artículo 22 de dicha Ley) y determinar por contraste con ella la tenencia ilícita sancionable. Ninguna consecuencia de inconstitucionalidad cabe derivar, ya en otro orden de cosas, del hecho de que el precepto impugnado de lugar a la sanción de la tenencia ilícita de drogas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas destinada sólo al propio consumo, que es conducta hoy no constitutiva de delito (artículo 344 del Código Penal). El carácter fragmentario y subsidiario del Derecho Penal da lugar, con todo naturalidad a que no cualquier comportamiento ilícito constituya para aquél una conducta típica, siendo perfectamente admisible, desde la perspectiva constitucional que aquí importa, que la ley configure como infracción administrativa una “tenencia ilícita” que no suponga, en si misma, contravención de la Ley penal. Si la tenencia ilícita de droga, estupefaciente o sustancias psicotrópicas destinadas al propio consumo ha de ser o no objeto de revisión penal o de sanción administrativa es algo, por lo demás, sobre lo que no da respuesta alguna la Constitución, que deja al legislador la identificación de los bienes que merezcan ser objeto de defensa por el Derecho Sancionador”.

Hasta aquí eltexto de la sentencia, sigue el informe

Hay que entender, en consecuencia, que “tenencia ilícita” es aquella que no se ajusta al contenido del artículo 22 de la Ley 17/1967, de 8 de abril: “No se permitirán otros usos de los estupefacientes que los industriales, terapéuticos, científicos y docentes autorizados con arreglo a la presente Ley. Los estupefacientes deberán ser usados o consumidos precisamente para el objeto con que hayan sido suministrados por el Servicio o dispensados por las farmacias, considerándose prohibido cualquier cambio o consumo, aunque se lleve a cabo por la misma persona o Entidad que haya obtenido legalmente los estupefacientes, a no se que se obtenga, también reglamentariamente, la autorización o la prescripción necesaria para el nuevo uso o consumo”.

Es evidente, por consiguiente, que ha de reputarse como “tenencia ilícita” de estupefacientes, drogas tóxicas o sustancias psicotrópicas, cualquier tenencia, esté o no destinada al autoconsumo, pública o privada (incluyéndose lógicamente la tenencia en automóviles) -lo que resulta intrascendente en la definición del tipo-, que -sin constituir ilícito penal- no se ajuste al contenido del anterior artículo, sea cual fuere la cantidad de la misma; lo cual, en la práctica no supondrá -en la inmensa mayoría de los casos que suelen presentarse- una especial dificultad.
En definitiva, cualquier tenencia -que no aparezca inmersa en el delito contemplado en el artículo 368 del Código Penal, debiéndose añadir que en supuestos de duda ha de actuarse conforme establece el artículo 32.1 LOSC-, destinada a usos distintos de los expresados en el citado artículo 22 de la Ley 17/1967, es “ilícita”, y en el correspondiente expediente sancionador, el presunto responsable siempre podría, en su caso, desvirtuar -lo que habrá de ser valorado por el órgano sancionador- la imputación efectuada, probando -artículo 137.4 LRJ-PAC- su uso autorizado conforme al citado precepto.”

Tras esto, debemos decir que la remisión a esta Ley de Estupefacientes, una ley de hace casi 40 años, no deja apenas margen para justificar la tenencia lícita de cannabis, salvo solicitarlo al servicio sanitario competente, y que sea concedido, lo que no resulta nada fácil, o en Cataluña, en que sí es posible conseguir cannabis por prescripción médica. Sólo se encuentran autorizados por la Ley de Estupefacientes los cultivos de cannabis reflejados en su artículo 9, en que se hace referencia a la inexistenciade principio activo de las plantas, pero a mi juicio de difícil aplicación al autocultivo. Dice lo siguiente “Los preceptos anteriores (en que se establecen las prohibiciones de uso y consumo) no serán de aplicación al cultivo de la planta de la “cannabis” destinada a fines industriales, siempre que carezca del principio activo estupefaciente.”. Aunque en las primeras etapas de crecimiento puedan las plantas carecer de principio activo, la referencia a fines industriales determina que no cualquier cultivo que carezca de principio activo es permitido por la Ley.

Bien, nada aporta hasta aquí el informe sobre la situación actual de la tenencia lícita, que como dijimos casi nunca es admitida en base a la Ley de Estupefaciente, pero que si puede resultar admitida si conseguimos convencer al instructor del procedimiento de que se trata de tenencia lícita porque la utilizamos con fines lícitos, sobre todo pueden ser admitidos motivos médicos, para lo que siempre será necesario, al menos, un informe médico de que se padece en la actualidad una enfermedad o dolencia para la que el cannabis tiene reconocido uso terapéutico, así como aportar informes y estudios, literatura científica que acredite que el cannabis está recomendado para tratamiento de la enfermedad que se padece. Si hubiese autorización expresa y documentada del médico, cosa muy difícil, es muy probable que sea admitida. En otros casos, ayudarán a que el instructor o quien resuelva, estime alguna de las otras alegaciones.

Esta posibilidad la establece la propia sentencia comentada y es reconocida en el texto del informe que reproducimos abajo, si bien con otro fin, pero admite que sea el operador jurídico en el expediente (instructor y órgano que resuelve el procedimiento) quien aprecie si se trata de tenencia lícita o ilícita, otorgándole el poder de decisión sin tener que remitirse únicamente a la Ley de Estupefacientes.

“Cabe, finalmente, reflexionar sobre un comentario contenido en la STC antes parcialmente transcrita, por cuanto el mismo -por su brevedad- puede conducir a un error interpretativo; dice el Tribunal Constitucional que la determinación de lo que ha de entenderse por “tenencia ilícita”, corresponderá a los Tribunales. Ciertamente, pero ello no obsta para que sea el operador jurídico, en cada expediente concreto, el que “en primera instancia” -salvo los supuestos citados por el artículo 33 LOSC- valore (como antes ha quedado dicho) la subsunción de la conducta en el tipo, siempre de acuerdo con la doctrina que establezcan los Tribunales (siempre, también, que ésta no sea susceptible de ser declarada errónea), que en definitiva -y eso es lo que sin duda ha querido decir el Tribunal Constitucional- son quienes controlan la adecuación de la actuación administrativa a lo establecido en las Leyes.”

En el próximo artículo, último de la serie sobre el informe del Ministerio del Interior sobre el art. 25 de la Ley Corcuera, veremos el tema del abandono de útiles de consumo de cannabis, y como la incautación de grinders, papeles, pipas y demás parafernalia, es ilegal y así lo reconoce el informe.

Consultas

Si tienes cualquier duda sobre este artículo, deseas ampliar información, tienes dudas sobre la legalidad de tu cultivo o simplemente quieres realizar alguna consulta sobre legalidad y cannabis (autocultivo, multas y sanciones por consumo y posesión, sentencias sobre cultivo y temas relacionados) puedes realizar tu consulta a la dirección de correo que te indicamos arriba. Desde esta sección daremos respuesta a las consultas que los lectores nos formuléis.
legal@spannabis.com

 

El año pasado en un casi perfecto viaje a Formentera, en un control, me hicieron bajar de la moto, me registraron, me incautaron una piedrecita de hachís, y me denunciaron. Esto fue el 30 de Julio del pasado año y a día de hoy no he recibido nada (me falta poco). El caso es que necesito ir a subdelegación a que me cambien la dirección de las notificaciones hasta el día 30 de Julio, porque por motivos personales no me puede llegar aquí ahora la carta. Mi pregunta es: ¿Debo ir a la subdelegación del gobierno en Valencia o a la de Formentera? Espero que sea en Valencia porque si no solo me queda rezar para que no me llegue.

No sé si lo mejor es acudir a la de Valencia o a cualquiera, a ver si les vas a recordar que el 30 de julio termina el plazo para notificarte el acuerdo de iniciación y te lo van a entregar allí. Si llega algo, di que no eres tu y no recojas nada, además, a lo mejor no te llega nada. Yo no iría a la subdelegación, no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad.

Bueno, hace algunos días que tengo stress con el helicóptero de la policía local que sobrevuela a baja altura mi azotea y probablemente haya fotografiado mi pequeño cultivo. Primero eran 8 plantukis y ahora son 4. Lo que quería averiguar era como estaban las probabilidades de que pudiesen pillar una orden de registro domiciliario con la foto de esas 4 plantas y en tal caso qué puñetas puedo hacer, cuanto tiempo se tiran en adquirirla, etc. Necesito estar preparado por si vienen, que sino puedo fastidiarla de mala manera. Gracias.

No dejes entrar a nadie sin autorización judicial, y si llegan con ella pide un abogado de oficio y explícale cuando lo consigan y cuando llegue, no será inmediato, que es autocultivo para autoconsumo tuyo. Mientras llega el abogado que no pase nadie. No creo que den la orden pero te lo digo para estar más seguro llegado el caso. Saludos.

El pasado mes de septiembre unos mossos de esquadra procedieron a mi detención y cacheo. Tras tratarme de una forma poco humillante (hacerme quitar ropa sin venir a cuento) y chulesca por parte de dos agentes me encontraron un minicogollito que no superaría ni 0.2 gramos y me dijeron que quedaba denunciado. El tema es que no me hicieron firmar ninguna denuncia en el acto y comentándolo con amigos que han “sufrido” la misma situación todos coincidieron en que a ellos si que les hicieron firmar. Dicho esto, lanzo dos preguntas: ¿qué va a pasar si no he firmado nada?

No están obligados a que firmes nada, sólo a darte copia de la denuncia en el caso de que tu la solicites. Otra cosa es que al ser tan poca cantidad y no haberte dado copia, además del tiempo que ha pasado sin que te llegue nada, puede que no haya sanción. Si en un año desde los hechos no te mandan nada habrá prescrito y no habrá multa

¿Hay alguna cantidad mínima no sancionable?

Por desgracia, no, cualquier cantidad puede ser objeto de sanción. No obstante, a veces, si llegan a tramitarse, algunas subdelegaciones de gobierno imponen una cuantía inferior a 300 €, o incluso decretan la incautación de la sustancia sin multa económica en base al fin resocializador y no exclusivamente retributivo de las sanciones administrativas y en aplicación del principio de proporcionalidad que establece el art. 131.3 de la Ley 30/92, por lo que no está de más añadir una última alegación en este sentido en todos los escritos que se presenten, para el caso de no ser estimadas las demás.

David Gutiérrez es abogado y asesor jurídico en http://www.cannabiscafe.net.